El distrito de Necochea atraviesa un escenario de déficit hídrico sostenido, producto de precipitaciones por debajo de los valores normales para la época. La insuficiente recarga de los perfiles del suelo ha generado una marcada disminución de la humedad disponible, afectando tanto a los sistemas agrícolas como a la producción ganadera.
En el plano ganadero, la falta de agua ha provocado un deterioro progresivo de las pasturas naturales y cultivadas, con una caída en la tasa de crecimiento forrajero. Esta situación compromete la disponibilidad de alimento y obliga a los productores a recurrir a suplementación estratégica, incrementando los costos de producción.
Asimismo, en algunos establecimientos rurales se registra una limitación en la oferta de agua para bebida animal, especialmente en aguadas naturales y bajos, lo que requiere ajustes en el manejo del rodeo para evitar pérdidas de condición corporal y caídas en los índices productivos.
Técnicos del sector advierten que, de mantenerse este patrón climático, podrían observarse impactos negativos en la eficiencia reproductiva y en la ganancia diaria de peso, por lo que remarcan la necesidad de un monitoreo permanente y la llegada de precipitaciones generalizadas que permitan revertir el estrés hídrico actual.












