En un mundo que parece acelerar sin pausa, la Dra. Emilia Petrarca, con su habitual calidez y experiencia, nos invitó a reflexionar sobre un tema que nos atraviesa a todos: el estrés. En una charla en NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, al dialogar con Federico Cañadas y Nicolás Mario Tambascia, durante el programa “Esta Mañana”, la médica enfatizó que este fenómeno, lejos de ser siempre un villano, es una parte esencial de nuestra supervivencia, pero que su cronicidad puede convertirse en una silenciosa amenaza para nuestra salud.
“El estrés no es siempre malo. Gracias al estrés, nuestro cuerpo actúa en determinadas situaciones y si no nos estresaríamos, no podríamos defendernos”, explicó la Dra. Petrarca, desmitificando la percepción negativa que suele rodear a esta palabra. Ilustró su punto con un ejemplo contundente: si un perro nos muerde, el cuerpo se alerta, activa el sistema nervioso autónomo y nos prepara para correr, aumentando la frecuencia cardíaca y la respiración. Es el “estrés”, un estrés positivo que “te potencia, que te hace activar todos tus sentidos”.
Cuando el estrés se vuelve enemigo: un círculo vicioso
El problema surge, según la especialista, cuando el estrés se vuelve crónico, se prolonga en el tiempo o es “algo más exagerado que lo habitual”. Es entonces cuando el cuerpo activa una cascada de mecanismos que, a la larga, pasan factura. “Cuando es crónico bajan las defensas”, afirmó la doctora, explicando cómo se libera el cortisol, una hormona que, elevada de forma sostenida, puede aumentar la glucemia y generar un estado de inmunosupresión. Un claro ejemplo de esto es el herpes labial, que “cuando hay una situación estresante, el herpes aparece”, ya que el virus, que estaba latente, se reactiva ante la baja de defensas.
La relación del estrés con la salud cardiovascular es otro punto crucial. La Dra. Petrarca detalló que el estrés puede generar, a corto plazo, hipertensión arterial, taquicardias y arritmias. Sostenido en el tiempo, este proceso de inflamación crónica “predispone por supuesto a los infartos, a los ACV”. Incluso, el estrés crónico “a veces también aumenta el colesterol”, añadiendo otro factor de riesgo.

Señales de alerta y el “arte” de bajar un cambio
¿Cómo darnos cuenta de que estamos en la cuerda floja? La médica insistió en la importancia de “escuchar al cuerpo”. Dolores de cabeza, insomnio, ansiedad, irritabilidad y mala alimentación son algunas de las alarmas que debemos captar. “Uno no escucha” esas señales, lamentó.
Combatir el estrés es una construcción, no algo que sucede por arte de magia. La Dra. subrayó la necesidad de buscar “pequeños momentos del día en donde uno pueda conectar con otra cosa que no sea la obligación”. Enumeró actividades que liberan endorfinas y generan bienestar, como el yoga, la meditación, el crochet (que ella misma practica como “terapéutico”), caminar, la cerámica, la pintura, el canto o el baile. “El ocio también es salud”, sentenció, dejando claro que el disfrute no es un lujo, sino una necesidad.
Un punto particularmente sensible es la relación entre el trabajo y la salud. La doctora compartió un caso personal, el estrés que le generaban las guardias hospitalarias, a pesar de amar su profesión. “Yo ya salía de mi casa en el auto predispuesta mal y se me disparaba la arritmia”, recordó, y remarcó que hubo un momento en que el trabajo “me costó la salud”. La reflexión es clara: “¿Hasta dónde uno va a poner el trabajo por delante de la salud? Claramente, tenemos que llegar a fin de mes, tenemos que comer, tenemos que pagar el alquiler, tenemos que mandar a nuestros hijos al colegio, vestirlos. Pero ¿cuál es el límite?.”
El desafío del cigarrillo y la mente sana, cuerpo sano
La conversación también abordó la relación del estrés con el tabaquismo. Aunque el cigarrillo puede generar una sensación de calma transitoria, la Dra. Petrarca fue enfática: “El cigarrillo tiene mucho más que tabaco. Tiene un montón de agregados”. Contó la impactante historia de una paciente que, gracias a una tomografía por prevención, descubrió un tumor pulmonar a tiempo, lo que la llevó a dejar de fumar.
Finalmente, la Dra. resaltó la conexión entre el cerebro y la piel, y el cerebro y el intestino. “La piel habla” cuando uno está estresado, desencadenando brotes de psoriasis, rosácea, vitíligo o acné. Además, el estrés puede provocar síntomas gastrointestinales como el colon irritable. Por ello, la Dra. Petrarca enfatiza la importancia de la salud mental. En este sentido, recomienda la psicoterapia, no como un camino de por vida, sino como una herramienta para “resolver situaciones de la vida cotidiana”.
La Dra. concluyó la charla con una reflexión que invita a la acción: “El cerebro maneja todo nuestro cuerpo. Entonces, siempre volvamos a la base. Yo siempre digo que detrás de una patología hay una persona y hay un problema”.












