En la costa atlántica de Necochea, Martín Castiglione lleva adelante una auténtica cruzada para que el surf y el contacto con la naturaleza sean mucho más que deportes de verano. Castiglione es el motor de “Aula de Mar”, un proyecto nacido en plena pospandemia que combina formación, amor por el océano y, sobre todo, la idea de que el mar es una escuela sin paredes. “Fue un sueño que se está llevando adelante… costó tiempo porque fueron momentos de decir: ‘¿para dónde voy con mi profesión, qué es lo que me gusta?’ Hasta que pude unir la formación, la educación, el mar, el surf y el salvamento”, explica sobre la gestación de la propuesta, al dialogar con Zoom Deportivo, junto a Federico Klappenbach y María Elena Figueroa, desde los estudios de NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ.
Con pasión y un profundo sentido pedagógico, Martín sostiene que la clave es reconectar con la esencia y los vínculos vitales: “El aprendizaje no ocupa lugar y nunca es tarde. El mar es un hábito de vida para mí, desde que me levanto hasta que me acuesto estoy pensando en él, en las olas, en qué pasa en el mar, en cómo cuidar el entorno. Ir a mirar el mar es como un cable a tierra, nos genera paz”.

Aula de Mar fue transformándose, primero como espacio de entrenamiento específico para surfistas y guardavidas, luego como escuela de surf abierta a todas las edades y hasta como colonia de vacaciones. Un hito reciente ha sido lograr que las clases continúen en pleno invierno: “No hay registro de que en Necochea sigan las clases de surf en invierno. Meter a pibitos y pibitas de seis años con agua a 10 grados, en ese contexto, es un desafío… Dijimos: ‘vamos a hacerlo’”.
La propuesta va mucho más allá de aprender a pararse sobre la tabla. “Siempre planteamos la seguridad como primera medida. El que entra a trabajar a Aula de Mar Escuela de Surf, tiene que ser docente, guardavidas. Es mucha la responsabilidad de meter gente al agua de todas las edades”, subraya, y detalla que el trabajo en grupo y la inclusión de personas con discapacidad obliga a estar “siempre fuera de la zona de confort”.
Lejos de idealizar, Castiglione pone el foco en el esfuerzo y el valor de enfrentarse a nuevos retos: “Es felicidad, es vencer límites, miedos, confianza”. Y también en el cuidado del medio ambiente: “No se puede pretender que alguien cuide o no tire un papel en la playa si no conoce. Cuando conocés algo y lo curtís, lo empezás a amar y cuando lo amás, lo empezás a cuidar”.
Para quienes aún no se animaron a surfear, lo tiene claro: “El surf no es sólo para quienes tienen cierta forma física o determinada edad. Animarse, buscar el espacio y el lugar donde te cuiden, eso es fundamental. No se trata sólo de surfear una ola, sino de conectar con el mar”.
Martín observa con satisfacción que en Necochea y en Argentina el surf ha crecido exponencialmente y reclama que “no se corte cuando termina el verano. Queremos que el surf sea para todo el año. Si hay frío, si hay viento, nos adaptamos”.
En cada ola, en cada encuentro, Castiglione siembra comunidad, valores y un profundo respeto por la naturaleza. “El mar te exige claridad mental y concentración. El que lo conoce, lo cuida”, resume, mientras sueña con un “semillero” de surfistas que mantenga viva la pasión durante todo el año y para todas las personas.












