El abogado explicó qué alternativas tienen los automovilistas cuando una compañía demora una respuesta u ofrece una suma que no alcanza para cubrir los daños. Habló de mediaciones, juicios, privación de uso, pruebas y reparación del vehículo mientras continúa el reclamo. También se refirió al uso de la inteligencia artificial dentro de la profesión.
En diálogo con el periodista Miguel Abálsamo, en NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, el abogado Fermín Lelong analizó las dificultades que pueden atravesar los automovilistas al momento de reclamar ante una aseguradora después de un accidente. Demoras, pedidos de presupuestos y ofrecimientos inferiores al costo de reparación fueron algunos de los problemas abordados. El profesional recomendó asesorarse antes de aceptar una propuesta insuficiente y remarcó: “Hay que apostar a tus derechos, hacerlos valer y defenderlos”.
Cuando el seguro ofrece menos de lo necesario
Lelong explicó que uno de los conflictos habituales aparece cuando el damnificado presenta presupuestos por los daños sufridos y la compañía aseguradora termina ofreciendo una cifra considerablemente menor.
Como ejemplo, planteó el caso de una reparación que demande cuatro millones de pesos y una propuesta de la aseguradora por 1,2 millones.
Frente a una situación de estas características, aclaró que la persona no está necesariamente obligada a aceptar.
“En ese momento vos tenés que agotar la instancia administrativa”, explicó.
Si allí no existe una solución, puede avanzarse hacia una mediación previa para intentar alcanzar un acuerdo entre las partes.
¿Qué ocurre si tampoco hay acuerdo?
Si la instancia de mediación fracasa, el conflicto puede llegar a la Justicia.
Lelong explicó que allí el abogado deberá presentar la cuantificación de los daños, los incumplimientos que se reclaman y las pruebas necesarias para demostrar lo sucedido.
También pueden incorporarse diferentes perjuicios derivados del accidente.
“Vamos a pedir la pérdida de valorización, el daño moral, punitivo, la privación de uso”, enumeró.
Si tampoco existe un entendimiento durante las instancias preliminares del proceso judicial, el expediente continúa hasta llegar a juicio.
Los tiempos de un reclamo
El abogado aclaró que no existe un plazo único para conseguir una respuesta porque depende de cada caso y de la instancia en la que pueda resolverse.
“Administrativamente capaz lo resolvés en una semana; en mediación, capaz que en dos meses; o en juicio capaz que vas hasta el final”, explicó.
En este último escenario, mencionó casos que pueden extenderse durante más de un año.
Lelong reconoció que estos tiempos generan un importante desgaste, especialmente para quienes necesitan diariamente su vehículo.
¿Se puede arreglar el auto mientras se reclama?
Otra de las dudas abordadas fue qué sucede cuando el damnificado necesita reparar el automóvil antes de que la aseguradora resuelva el reclamo.
Lelong explicó que es posible hacerlo, pero resulta fundamental conservar elementos que permitan demostrar cuáles fueron los daños.
Además de fotografías y otra documentación, mencionó la posibilidad de realizar actas notariales para dejar constancia del estado del vehículo.
“Lamentablemente la gente tiene que seguir usando los vehículos porque hoy son de una utilidad diaria”, señaló.
De esta manera, reparar el automóvil no significa necesariamente abandonar el reclamo contra la compañía.
La privación de uso también puede reclamarse
El perjuicio tampoco termina necesariamente en el costo del arreglo.
Si una persona utiliza su automóvil para desarrollar actividades laborales y queda privada de él durante determinado período, esa situación también puede ser considerada.
Lelong mencionó “la privación de uso” y las posibles “pérdidas de oportunidad” ocasionadas por no contar con el vehículo.
La situación deberá ser acreditada y cuantificada dentro del reclamo correspondiente.
“La gente se cansa”
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el desgaste que generan estos procedimientos.
Esperar respuestas, conseguir presupuestos, presentar documentación y eventualmente atravesar una mediación o un proceso judicial puede provocar que algunos damnificados terminen aceptando montos inferiores a los necesarios para cerrar rápidamente el conflicto.
“Se cansa la gente”, se planteó durante la conversación.
Lelong recomendó no resignarse automáticamente frente a estas situaciones y buscar asesoramiento para conocer qué herramientas existen.
“Capaz que tu arreglo son cinco millones y te dicen: ‘Bueno, te doy tres’. Y vos decís: ‘Tres, pero me faltan dos para arreglarlo’”, ejemplificó.
Cámaras, testigos y pericias
Las pruebas pueden convertirse en un elemento decisivo cuando existen diferencias respecto de cómo ocurrió un accidente.
Lelong recordó un caso en el que una cámara perteneciente a un vecino permitió reconstruir la mecánica de un choque y contrastar las distintas versiones.
Por eso destacó especialmente tres elementos: “Testigo, pericia, cámara”.
Conseguir rápidamente imágenes de cámaras cercanas, fotografías, datos de testigos y toda la documentación relacionada con el hecho puede resultar fundamental para un reclamo posterior.
Un vecino contó su experiencia en vivo
La entrevista incorporó además el testimonio de Daniel, un vecino que se acercó a la radio después de escuchar la conversación.
Relató que llevaba alrededor de 60 días esperando una respuesta por los daños ocasionados en su camioneta luego de que otra conductora impactara contra el paragolpes delantero.
Ante la necesidad de utilizar el vehículo y la dificultad para conseguir el repuesto correspondiente, decidió comprarlo y reparar la camioneta por su cuenta.
Justamente mientras se encontraba en la radio recibió un correo electrónico de la compañía con una propuesta. Según relató, en caso de aceptarla, debería esperar otros 60 o 70 días para cobrar.
El caso sirvió para graficar las demoras que pueden atravesar algunos damnificados y la necesidad de continuar utilizando el vehículo mientras el reclamo sigue su curso.
Sucesiones, familia y el trabajo del estudio
La conversación también abordó otros aspectos de la actividad profesional de Lelong.
El abogado contó que actualmente trabaja junto al doctor Jerónimo Gallego, quien se especializa principalmente en cuestiones vinculadas al derecho de familia.
El estudio también interviene en sucesiones y diferentes conflictos jurídicos.
“Nuestra impronta es resolver problemas, buscar las soluciones y tratar de dar los mejores resultados”, expresó.
Lelong reconoció además que ejercer la profesión implica una actualización permanente ante modificaciones legislativas, nuevas acordadas judiciales y los cambios tecnológicos que transformaron completamente la manera de trabajar.
La inteligencia artificial llegó a la abogacía
Lelong también contó que utiliza herramientas de inteligencia artificial dentro de su actividad profesional.
Explicó que pueden resultar particularmente útiles cuando existe una gran cantidad de documentación que debe ser ordenada y analizada.
Mencionó como ejemplo una división de condominio con 24 titulares registrales, algunos de ellos fallecidos o radicados lejos, donde la tecnología permitió organizar mejor la información.
“La verdad que es un asistente que hoy lo necesitás mucho”, sostuvo.
Sin embargo, remarcó que la herramienta debe estar siempre bajo control profesional.
“El abogado, la impronta, la pone el abogado”, afirmó.
El riesgo de confiar ciegamente en la IA
Lelong dejó además una advertencia sobre el uso irresponsable de estas herramientas.
Aseguró haber observado situaciones en las que se incorporó jurisprudencia inexistente generada por inteligencia artificial.
“La inventa la inteligencia artificial”, advirtió.
Para el profesional, utilizar ese contenido sin comprobarlo representa una falta de responsabilidad.
Por eso sostuvo que la IA puede servir para ordenar información, colaborar con la redacción o revisar determinados aspectos de un escrito, pero nunca reemplazar el conocimiento, la experiencia ni la obligación del abogado de verificar lo que finalmente presenta.











