En el marco del juicio oral por la muerte del docente Germán Appella, este miércoles declaró Marcos Aprea, el joven acusado de homicidio culposo agravado por conducir bajo los efectos del alcohol, quien brindó su versión sobre lo ocurrido durante la madrugada del 20 de junio de 2024 y pidió perdón a la familia de la víctima.
La causa investiga el siniestro vial ocurrido sobre la avenida 42, donde Appella fue embestido mientras caminaba junto a una mujer. La acusación sostiene que Aprea conducía un Honda Civic con 2,41 gramos de alcohol por litro de sangre, según determinó la pericia toxicológica incorporada al expediente.
Durante su declaración, Aprea relató que esa noche había concurrido a la Fiesta de la Cerveza alrededor de la 1 de la madrugada y permaneció allí hasta aproximadamente las 4. Explicó que, al retirarse, se encontró con Pablo Murray, quien le pidió que lo acercara unas cuadras, y ambos emprendieron viaje.
Según declaró ante el juez, circulaba por avenida 42 a una velocidad que calificó como “normal” y sostuvo que “no podía ir a 30 kilómetros por hora”. En ese momento, afirmó haber visto “un bulto” sobre la calzada.
“Vi un bulto, pegué un volantazo y seguí unos metros más”, expresó durante su testimonio.
Aprea explicó que detuvo el vehículo más adelante, encendió las balizas y descendió junto a su acompañante. Recién entonces, aseguró, advirtió que había dos personas en el lugar.
“Nunca me imaginé que iba a haber gente caminando por la calle. Nunca imaginé que el ruido que había escuchado era una persona”, declaró.
También manifestó que intentó comunicarse con el servicio de emergencias 911, aunque señaló que no pudo concretar el llamado. Agregó que decidió no asistir directamente a la víctima porque no posee conocimientos de primeros auxilios.
Según relató, minutos después llegaron personas que circulaban en otro vehículo para asistir a los heridos y posteriormente arribó personal policial y de Tránsito.
Durante la audiencia aseguró que nunca tuvo intención de abandonar el lugar.
“En ningún momento me hubiese escapado. Me hago responsable de lo que cometí”, sostuvo.
Consultado sobre el consumo de alcohol, Aprea declaró que durante toda la noche tomó únicamente una bebida correspondiente a la consumición incluida con la entrada de la fiesta. Sin embargo, la causa cuenta con una pericia toxicológica que determinó una concentración de 2,41 gramos de alcohol por litro de sangre, uno de los principales elementos probatorios de la acusación.
Además, describió el sector donde ocurrió el hecho como una avenida con escasa iluminación, pocas viviendas, calles en mal estado y poca visibilidad durante esa madrugada, en la que, según recordó, llovía de manera intermitente.
Uno de los momentos más emotivos de la audiencia llegó sobre el final de su declaración, cuando se dirigió directamente a la familia de Germán Appella.
“Quiero pedir perdón a la familia y pedirles disculpas. Fue un accidente. Si pueden perdonarme, que no me vean como un asesino, sino como una persona que tuvo un accidente”, expresó ante el Tribunal.
El juicio continuará con la declaración de nuevos testigos y la incorporación del resto de las pruebas, entre ellas las imágenes de las cámaras de seguridad y las pericias realizadas durante la investigación, antes de que el juez dicte sentencia.












