En una conversación extensa y cargada de anécdotas, Germán Castaño —el necochense que desde hace tres años integra el equipo de trabajo de Mikel Arteta en el Arsenal— repasó en Cerrando la Mañana un camino profesional tan singular como improbable, donde la perseverancia, el estudio y la capacidad de adaptarse hicieron más que cualquier atajo.

Castaño recordó que su llegada al club londinense no nació de un currículum enviado a Europa, sino de una serie de vínculos construidos por su trabajo académico: un entrenador de pelota parada del Arsenal lo seguía en redes, se interesó por su metodología y lo convocó a una charla virtual. Aquella primera conversación derivó en una exposición para todo el cuerpo técnico. Luego llegó el llamado de Arteta y, finalmente, la invitación formal para sumarse como asesor. “Nunca imaginé trabajar en un club así —admitió—. Y siempre voy a agradecer que Arteta haya valorado mis ideas más allá de que en ese momento yo no hablara inglés”.
A la par del impacto que implica estar en una de las instituciones más poderosas del mundo, Castaño destacó algo que considera esencial: “Me siento más orgulloso del vínculo profesional y humano que logramos construir que del brillo de la marca Arsenal”. Su recorrido previo —desde el handball en Necochea hasta San Martín de Tucumán, pasando por asesorías internacionales y un libro premiado en Japón— fue, según él, la base silenciosa que hizo posible este presente.
Consultado sobre el momento futbolístico del Arsenal, explicó que el equipo vive una etapa ideal en Premier y Champions, pero enfatizó la importancia de la “consistencia”, una palabra que Arteta repite a diario. También subrayó que el proyecto del técnico español prosperó porque el club tuvo la convicción de sostenerlo incluso en los primeros años más turbulentos.
Sobre la actualidad del fútbol inglés, Castaño aportó una mirada desde adentro: intensidad altísima, estadios llenos en cualquier contexto y una cultura deportiva que premia la preparación física y la mentalidad colectiva. Mencionó que las métricas oficiales mostraban hasta hace poco que la Premier era la liga más rápida del mundo, seguida —sorpresivamente— por el Championship, la segunda división inglesa. En ese escenario, para él no hay margen para jugadores “de talento sin preparación”: “Si no cuidás tu condición física, bajan tus minutos, tus premios, tus contratos. Los jugadores lo saben y se cuidan más que nunca”.
Sobre el ambiente en los estadios, destacó que la pasión inglesa no es tan distante de la argentina, aunque se exprese de otra manera: “Juegues donde juegues, la cancha está llena. Siempre”.
El reglamento también formó parte de la charla. Castaño defendió el VAR como herramienta de justicia deportiva y celebró la propuesta de Arsène Wenger sobre una nueva interpretación del offside: “Premiar al atacante y favorecer el espectáculo es una evolución lógica del juego”.
A pesar de su actividad en Inglaterra, sigue atento al fútbol argentino, aunque con menos tiempo. Lo definió como “una fábrica inagotable de talento”, pero también advirtió que el potrero —ese origen del jugador creativo— se está perdiendo.
En el plano personal, Castaño fue transparente al hablar de lo que significa este presente: “Soy un futbolista frustrado como el 99% de los chicos. Todo esto es una forma de cumplir ese sueño por otros caminos. En este aspecto de la vida, no puedo pedir más”. Y remató con una idea que lo atraviesa desde hace años: “El lugar importa, pero lo importante es ser siempre la misma persona. Honrar los sitios a los que uno llega”.












