Horacio Ancia, al frente de una cabaña relativamente joven, de apenas 12 años, ha logrado alzar el título de campeón en la pista más prestigiosa del país. Un logro que, lejos de ser fruto de la casualidad, es el resultado de la pasión, el trabajo en equipo y una visión clara, forjada tras años de amor por los caballos.
“Tenemos una cabaña relativamente chica, que no tiene muchos años, tiene 12 años que estamos en Necochea, trabajando con los criollos y con un montón de gente”, relató Ancia, en diálogo con Federico Cañadas y Nicolas Mario Tambascia, durante el programa “Esta Mañana”, que se emite por NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ. Su historia con los caballos criollos no es de larga data en el ámbito de la cría, pero sí está cimentada en una vida dedicada a los equinos. Exjugador de polo, un accidente lo alejó de las canchas, pero no de su amor por estos nobles animales. “Me decidí por los criollos porque es un caballo más funcional, más fácil, los criollos son caballos más del campo, de la vida cotidiana, siempre más mansejones, incluso hasta más lindos”, explica, revelando el porqué de su elección.

El salto de calidad que sorprendió a propios y extraños
El camino a Palermo no fue directo. La cabaña de Ancia, con base en Necochea, inició su recorrido en exposiciones locales, donde cosechó éxitos que le sirvieron de trampolín. “Este año fuimos a una exposición A, que es una de las más importantes en Corrientes, sacamos allá el gran campeón macho y la reservada campeón hembra. Eso nos animó, vinimos a Palermo con tanta suerte que pudimos sacar el campeón macho padrillo tres años y el reservado campeón macho adulto mayor, que para Palermo es importante”, detalla Ancia.
El logro adquiere aún más valor al considerar el nivel de competencia. “Es muy bueno el logro, muy bueno sobre todo porque Palermo es, digamos, lo máximo dentro de la raza, competís con cabañas que tienen 100 años de genética”, subraya Horacio. Sin embargo, no deja de reconocer la base de su éxito: “De todas maneras convengamos que nosotros llegamos a lo que estamos llegando, gracias a la genética de esas cabañas, viste, no es que uno lo inventó, estamos tratando de conseguir sangre de esas buenas cabañas que tienen tantos años de genética”.
Un equipo detrás de cada triunfo
Detrás de cada premio y cada reconocimiento, hay un engranaje humano que funciona a la perfección. Horacio Ancia enfatiza la importancia de su equipo, sin el cual, asegura, nada de esto sería posible. “Yo tengo un equipo de trabajo, que déjame que lo nombre, porque realmente es así como funciona esto, al lado mío está mi hija, Agustina, que trabaja conmigo. En el campo tengo un empleado, Franco, Leo Franco, que es el que va, la cuida, a los que nacen, y después tengo un gran cabañero que es de Lobería, Valdéz, que es un tipo que sabe y sabe mucho”, detalla. A ellos se suma el asesor genético Jorge Crespam, “que tiene muchos años en esto”, y la veterinaria Trini, de Mechongué, a quien describe como “buenísima”.
Ante la pregunta sobre la motivación económica en un ámbito donde el rédito puede ser escaso en comparación con otras razas equinas, Ancia responde contundente: “por hobby” y explica: “acá un amigo mío, Luis Amadeo Lastra, ahí de Miramar, me dijo, cuando yo empecé, y yo le preguntaba un poquito con respecto a los negocios de los caballos, me dijo, ‘mirá, si salís hecho quedas contento’, es un hobby, los caballos se llevan en el alma, los querés, te gustan y, por lo tanto, haces el sacrificio que muchas veces significa sacar vacas del campo para tener caballos, perder algún negocio”, admite.
Lo que se viene: nuevas camadas y la pasión intacta
Con Palermo como un punto alto, la actividad no se detiene. “Ahora empiezan un poco, pasado Palermo, que es como que culmina el año de los criollos, vamos a empezar con las exposiciones, voy a ir a Saladillo, que es en septiembre; en noviembre está Azul, que es una exposición linda, que voy, que tengo muchos amigos, y después, la clásica de todos los veranos, que es Ayacucho, que es una exposición pre-Palermo, pre-Otoño, que es una ya de las que pesa”.
El ciclo de la cría continúa, con la preparación de nuevas generaciones. “Estamos ya cerrando caballos nuevos, porque, estos caballos ya es como que cumplen su ciclo, ya los padrillos irán a la manada, las yeguas irán a preñar. Ahora empezaremos con una camada nueva y, bueno, veremos qué logros logramos”, concluye Horacio Ancia, con la misma pasión que lo impulsó a iniciar esta aventura hace 12 años y que hoy lo posiciona en lo más alto del mundo del caballo criollo.












