En Zoom Deportivo, el programa volvió a poner el foco en las historias que se construyen con constancia, esfuerzo y valores. Esta vez, el estudio recibió a Horacio Ali y a su hija Ámbar Ali, protagonistas del Taewkondo local con un recorrido que mezcla alto rendimiento, formación humana y una pasión que se vive en familia.

Con la calma que da el cierre de un año intenso, Horacio contó que enero es tiempo de descanso, pero también de balance. Y el de 2025 dejó motivos de sobra para mirar con satisfacción: por tercer Mundial consecutivo, el equipo volvió a tener representantes y, además, se celebró un título mundial que confirmó el alto nivel del taekwondo argentino. “No es solo llegar, es clasificar en un sistema muy exigente, donde a veces el selectivo es más duro que el propio Mundial”, explicó, destacando el valor de competir en estructuras oficiales.
La charla también dejó espacio para lo que cuesta. No siempre se puede estar en todos los torneos deseados y las limitaciones económicas pesan, sobre todo cuando se trata de sumar experiencia para los más jóvenes. Aun así, el grupo logró participar en ocho competencias durante el año, un número que consideran el piso mínimo y que buscarán superar en 2026, con la ilusión de ampliar el calendario y seguir creciendo.
Ámbar, con apenas 13 años y casi una década dentro del taekwondo, habló con naturalidad de su camino deportivo. Probó otros deportes, pero eligió quedarse. Hoy se inclina por las formas, una especialidad que, como explicó su padre, es la base técnica que después se refleja en el combate. “Un buen competidor de formas suele ser un buen competidor de combate”, señaló Horacio, marcando una filosofía de trabajo integral.
Ese concepto atraviesa toda la enseñanza. En el dojang no solo se entrenan patadas y técnicas: se enseñan valores. La cortesía, la integridad, la perseverancia, el autocontrol y el espíritu indómito forman parte del aprendizaje diario, con la idea de que los chicos los lleven también a su vida fuera del deporte. “Ese es el verdadero objetivo del taekwondo”, resumió el entrenador.
Mirando hacia adelante, el 2026 ya tiene fechas marcadas. El año competitivo se abrirá en febrero con el Campeonato de la Costa en Mar del Plata, y más adelante aparecerá un desafío fuerte: los Segundos Juegos Mundiales, que se disputarán en Punta del Este, una cita internacional abierta que entusiasma al grupo.
También hubo reconocimiento para los apoyos que hacen posible viajar y competir, como el respaldo institucional y algunas ayudas privadas, claves para sostener un deporte que exige mucho esfuerzo puertas adentro. Y, casi sin buscarlo, la charla terminó mostrando otra faceta: la de un padre que entrena a su hija, sin privilegios, con exigencia y respeto, tratando de equilibrar los roles para que el deporte siga siendo disfrute.
Así, quedó claro que detrás de cada medalla hay horas de trabajo silencioso, familias comprometidas y una convicción firme: formar deportistas, pero sobre todo buenas personas.












