Después de más de una década de espera, el Club Huracán volvió a consagrarse campeón del torneo local de básquet, coronando una temporada marcada por la superación, el esfuerzo colectivo y la unión del grupo. El Globo se quedó con el título tras imponerse en una final muy pareja, que logró destrabar recién en el último cuarto, ante un estadio colmado y una atmósfera digna de una definición histórica.

El partido decisivo fue cerrado y disputado durante gran parte del desarrollo. El primer tiempo mostró paridad absoluta y defensas firmes, mientras que en el complemento Huracán ajustó marcas, bajó el goleo del rival y encontró mayor claridad en los momentos clave. En el último cuarto, el equipo fue claramente superior, aprovechó el nerviosismo del adversario y construyó una diferencia que terminó siendo decisiva.
Entre los puntos altos del campeón se destacaron Agustín Apreda y Brian Milovara, una dupla que volvió a mostrar un entendimiento notable dentro de la cancha. Ambos lideraron al equipo en los pasajes más calientes del juego, combinando puntos, lectura del partido y liderazgo, cualidades que fueron determinantes para cerrar la serie.
Apreda, remarcó la importancia del grupo y la paciencia en los momentos decisivos: “Sabíamos que iba a ser un partido durísimo. Cuando en el último cuarto ajustamos la defensa y empezamos a correr la cancha, sentimos que el partido era nuestro. Lo importante era ganar, no quién hacía más puntos”.
El entrenador Marcelo Salinas vivió el título con especial emoción, ya que se trata de su primer campeonato al frente del equipo. Huracán afrontó gran parte del torneo sin un cuerpo técnico estable, una situación que puso en jaque la continuidad en la competencia. Sin embargo, el grupo decidió seguir adelante, sostuvo el compromiso y transformó la dificultad en fortaleza. “Los chicos hicieron un esfuerzo enorme durante todo el año, con un plantel corto y muchas complicaciones. Este título es de ellos”, expresó Salinas.
La consagración también tuvo un fuerte respaldo fuera de la cancha. La dirigencia, los colaboradores y la hinchada acompañaron de manera masiva, generando un clima que recordó a las grandes noches del club. La presencia del público fue clave para empujar al equipo en los momentos de mayor tensión y terminó siendo un factor anímico determinante.
Más allá del festejo, el campeonato abre nuevos desafíos. Huracán proyecta reforzar el plantel con al menos tres jugadores para competir en mejores condiciones en el torneo de Mar del Plata, además de gestionar la posibilidad de jugar en condición de local y visitante para reducir el desgaste que implica competir siempre fuera de casa. También se analiza la incorporación de un entrenador que pueda dedicarse de manera full time al equipo.
“Este campeonato genera ganas de ir por más”, coincidieron los protagonistas.
El título no solo corta una larga sequía, sino que devuelve a Huracán al centro de la escena del básquet necochense. Un campeonato construido desde la adversidad, con identidad de grupo y respaldo institucional, que ya quedó grabado en la historia del club y que ilusiona de cara a lo que viene.












