En un entrevista de “Esta Mañana” La doctora Laura Rodríguez habló sobre el uso de juguetes sexuales desde una mirada médica, terapéutica y de autoconocimiento, y destacó la importancia de la información, la comunicación en pareja y la desmitificación del placer.

Hablar de sexualidad todavía genera incomodidad, risas nerviosas o silencios, pero es un tema que atraviesa la vida de todas las personas. En ese marco, la doctora Laura Rodríguez abordó el uso de los juguetes sexuales desde una perspectiva profesional, lejos del prejuicio y más cerca de la salud, el bienestar y el autoconocimiento.
Rodríguez explicó que los juguetes sexuales no son un fenómeno moderno: existen registros de su uso desde hace más de 28.000 años. Incluso, durante el siglo XIX, algunos dispositivos eran utilizados con fines médicos para tratar lo que entonces se denominaba “histeria femenina”. Con el paso del tiempo, su función se amplió y hoy forman parte tanto del disfrute personal como de herramientas terapéuticas.
“La sexualidad es placer, y el placer es parte de la vida”, remarcó la especialista, subrayando que los juguetes sexuales no reemplazan a la pareja, sino que pueden sumar y fortalecer el vínculo cuando se los incorpora desde el diálogo y el consentimiento. “No es ‘o una cosa o la otra’, es una herramienta más”, señaló.
Desde el punto de vista médico, la doctora destacó su utilidad en tratamientos ginecológicos, en el acompañamiento de la menopausia, en la rehabilitación del suelo pélvico y en casos de disminución de la sensibilidad. “Lo que no se usa, se atrofia”, explicó, remarcando la importancia de la estimulación para mantener la salud sexual.
Rodríguez también hizo hincapié en los mitos más frecuentes: la idea de que los juguetes generan dependencia, que reemplazan al otro o que son solo para mujeres. “Nada de eso es cierto. Pueden ser utilizados por mujeres, varones o parejas, y siempre desde el cuidado, la higiene y la información”, aclaró.
Otro punto clave fue la comunicación en la pareja. Para la especialista, hablar de deseos, gustos y límites es el primer paso para una sexualidad plena. “El autoconocimiento permite después compartir con el otro lo que nos gusta y lo que no”, afirmó.
Finalmente, la médica destacó que hoy existe mayor acceso a información y productos, incluso en ámbitos tradicionales como farmacias, lo que ayuda a normalizar el tema. “Todavía falta, pero hablar con humor, respeto y conocimiento es el camino para dejar atrás los tabúes”, concluy












