La segunda jornada del juicio por la muerte de Germán Appella sumó este miércoles dos testimonios técnicos de relevancia para la causa: el de la bioquímica Valeria Paula Santarone, quien intervino en el análisis de las muestras, y el de Maite, técnica del laboratorio del Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra, encargada de realizar la extracción de sangre a Marcos Aprea.
Santarone explicó ante el tribunal cómo fue recibido y conservado el material utilizado para determinar la presencia de alcohol. Según declaró, las muestras llegaron correctamente embaladas, preservadas en frío y con la cadena de custodia en condiciones.
La profesional señaló que se realizaron distintas determinaciones y que un primer test de screening arrojó resultado positivo para etanol. Posteriormente se efectuó el estudio destinado a establecer la concentración de alcohol etílico en sangre.
Uno de los puntos abordados durante el interrogatorio estuvo relacionado con la posibilidad de que el paso del tiempo o la degradación de la muestra pudiera modificar el resultado.
Santarone descartó esa posibilidad para este caso. Explicó que, cuando la sangre permanece correctamente refrigerada, puede conservar su estabilidad durante meses y ofrecer un resultado equivalente al que habría arrojado poco después de la extracción.
También fue consultada sobre las diferencias que pueden existir entre un control mediante alcoholímetro y un análisis de sangre.
La bioquímica explicó que se trata de métodos distintos: mientras uno mide el alcohol presente en el aire espirado, el otro determina directamente la concentración en sangre o en orina.
En ese contexto, sostuvo que la concentración detectada en la muestra era elevada y que implicaba que la persona se encontraba bajo los efectos del alcohol.
Según su declaración, en una persona que no consume alcohol habitualmente, un nivel de esa magnitud puede generar una alteración importante de sus capacidades y afectar la percepción de lo que ocurre a su alrededor.
La pericia toxicológica incorporada a la causa determinó que Aprea presentaba 2,41 gramos de alcohol por litro de sangre, uno de los elementos centrales de la acusación por homicidio culposo agravado.
Le costó recordar su número de documento
También declaró Maite, técnica del laboratorio del Hospital Ferreyra, quien recordó haber realizado la extracción de sangre entre las seis y las siete de la mañana posteriores al hecho.
Según explicó, su tarea se limitó específicamente a la toma de la muestra destinada al estudio de alcoholemia.
La testigo aportó además un detalle sobre el estado de Aprea al momento de la extracción.
“Le costó decirme el número de documento. Se lo tuve que preguntar tres veces para que me lo dijera correctamente”, manifestó durante su declaración.
Los testimonios se suman a las pruebas y declaraciones incorporadas durante las primeras jornadas del debate, en las que ya se escucharon versiones sobre el estado del conductor, la mecánica del impacto, las condiciones de la avenida y los minutos posteriores al atropello que provocó la muerte de Germán Appella.












