La guardaparque provincial Noelia destacó la importancia de la educación ambiental y advirtió sobre los daños que generan las travesías vehiculares en la Reserva Natural Arroyo Zabala, ubicada entre Necochea y San Cayetano.
En el marco del Día del Guardaparque, Noelia, guardaparque provincial que trabaja en la Reserva Natural Arroyo Zabala, compartió detalles de su labor y explicó por qué es fundamental preservar este espacio natural que combina distintos ambientes costeros y marítimos.
La reserva, situada entre Necochea y San Cayetano, comprende pastizales, médanos fijos y vivos, playas, costas y sectores marítimos. Se trata de un área de gran valor ambiental, tanto por su biodiversidad como por los servicios ecosistémicos que brinda, entre ellos la protección del suelo y la conservación de los recursos naturales.
En diálogo radial, Noelia explicó que su trabajo incluye recorridas, relevamientos junto a profesionales, tareas de supervisión y actividades de educación ambiental en jardines, escuelas y organizaciones. Según señaló, uno de los principales objetivos es generar conciencia sobre la importancia de cuidar la naturaleza y preservar sus valores a lo largo del tiempo.
La protección de las aves migratorias
Uno de los aspectos más importantes de la Reserva Arroyo Zabala es que funciona como lugar de descanso y alimentación para numerosas aves migratorias. Estos ejemplares recorren miles de kilómetros y necesitan detenerse en determinados ambientes para recuperar energía y continuar su viaje hacia sus zonas de reproducción.
La guardaparque advirtió que las travesías vehiculares por sectores protegidos generan consecuencias negativas para el ecosistema. El tránsito compacta la arena y afecta a pequeños organismos y crustáceos que constituyen parte del alimento de las aves.
Además, la circulación provoca que las aves levanten vuelo y gasten energía que necesitan para continuar sus extensas migraciones.
En ese sentido, recordó que el tránsito por esa zona está prohibido por ley y remarcó la necesidad de respetar las restricciones establecidas para garantizar la conservación del área.
Una vocación ligada a la naturaleza
Noelia contó que su interés por el cuidado del ambiente comenzó durante su infancia. Aunque inició sus estudios en Veterinaria, posteriormente se formó como guardaparque en La Plata y tuvo la oportunidad de trabajar en distintas áreas protegidas de la provincia de Buenos Aires.
Su llegada a la Reserva Arroyo Zabala se produjo durante los relevamientos que acompañaron el proceso para declarar el área como reserva natural. La combinación de ambientes costeros y características biológicas de transición la cautivó, al igual que la calidez de la comunidad local, motivos que la llevaron a quedarse en la zona.
Actualmente, el equipo de trabajo está integrado por tres profesionales y depende del Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, dentro del sistema provincial de áreas protegidas.
En el Día del Guardaparque, su testimonio permitió poner en valor una tarea que combina conocimiento, compromiso y educación, con el objetivo de proteger la biodiversidad y promover una convivencia responsable entre las personas y la naturaleza.












