En el marco del Día Mundial de la Salud, la Dra. Emilia Petrarca reflexionó sobre el concepto actual de bienestar y planteó la necesidad de entender la salud como un proceso integral, que va mucho más allá de la ausencia de enfermedad.
“Que todos los estudios den bien no significa que una persona esté sana”, explicó, al remarcar que hoy la definición incluye el equilibrio entre lo físico, lo mental y lo emocional. En ese sentido, señaló que una persona puede presentar parámetros clínicos normales y, sin embargo, atravesar situaciones de estrés, angustia o insatisfacción que también afectan su salud.
La profesional destacó el peso de la salud mental en la vida cotidiana y advirtió sobre el impacto del estrés sostenido. “La mente controla todo el resto. Podés estar bien en los análisis, pero vivir estresado o angustiado también es no estar saludable”, sostuvo.
En ese marco, hizo hincapié en problemáticas cada vez más frecuentes como la ansiedad y la depresión, incluso en personas jóvenes. Según explicó, muchas veces estos cuadros se manifiestan con síntomas físicos como falta de aire, dolores o trastornos del sueño, lo que dificulta su identificación.
Petrarca también alertó sobre la tendencia a buscar soluciones rápidas o “recetas mágicas” para mejorar la calidad de vida. “La salud es una construcción diaria. No existe una fórmula única ni inmediata”, afirmó.
Como alternativa, propuso incorporar cambios graduales y sostenibles en los hábitos cotidianos: mejorar la alimentación, realizar actividad física, dormir adecuadamente y generar espacios de descanso mental. En ese sentido, mencionó herramientas como la meditación, las actividades recreativas y el fortalecimiento de los vínculos sociales.
Finalmente, subrayó la importancia de reconocer cuándo es necesario pedir ayuda profesional. “No hay que tener miedo de consultar por la salud mental. Es parte fundamental del bienestar”, concluyó.
De esta manera, el enfoque integral de la salud se posiciona como una mirada cada vez más necesaria en un contexto donde el ritmo de vida y las exigencias cotidianas impactan directamente en la calidad de vida de las personas.












