Las lluvias récord afectaron la cosecha de los principales cultivos, generando desafíos para los productores en las zonas más afectadas. Si algo le faltaba a esta campaña eran las tormentas y las inundaciones.
Las intensas precipitaciones registradas en las últimas semanas marcaron un cambio radical en la situación hídrica de las principales zonas productivas del país. En Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, los valores de lluvia alcanzaron niveles sin precedentes, superando ampliamente los promedios históricos.Mientras algunos cultivos aprovecharon la mejora en la humedad del suelo, otros enfrentaron serias dificultades debido a anegamientos, retrasos en la cosecha y afectación en la calidad del grano. Por supuesto, quedan excluidos todos los lotes de las zonas afectadas por los excesos de los últimos días, donde sin dudas habrá daño en los cultivos y probablemente enormes pérdidas.

Los registros indicaron que la soja, el maíz y el girasol recibieron el doble de lluvias de lo habitual en febrero. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) reportó un promedio de 222 mm en la región núcleo, casi el doble de la media de los últimos 30 años.En algunas localidades como Bigand (Santa Fe), las precipitaciones alcanzaron los 398 mm, ubicándose entre las más altas de los últimos 19 años. En Buenos Aires, 9 de Julio acumuló 427 mm, casi cuatro veces el promedio histórico.
Soja: recuperación y desafíos
La soja fue uno de los cultivos que más cambios experimentó con la llegada de las lluvias. La mejora en la humedad del suelo favoreció principalmente a la soja de segunda, que había iniciado su ciclo en condiciones muy adversas.
En la región central, una gran proporción de los cultivos inició el llenado de grano en condiciones óptimas de humedad. Sin embargo, se reportaron anegamientos en el centro de Buenos Aires, lo que generó pérdidas adicionales. En el NEA y el norte de Santa Fe, el estrés térmico e hídrico continuó afectando los rindes potenciales, a diferencia del resto del país.En la región núcleo, más del 50 % de los lotes entró en el período crítico con niveles óptimos de humedad, lo que podría haber compensado parcialmente las pérdidas generadas por el estrés térmico de enero. De todas maneras, la proyección de producción de soja se mantuvo en 49,6 MTn, aunque sujeta a la evolución climática en las siguientes semanas.
Maíz: cosecha retrasada y riesgos por exceso de agua
El maíz también presentó un escenario dispar. Mientras que en la provincia de Córdoba las lluvias beneficiaron a los lotes tardíos al asegurar un buen llenado de granos, en Buenos Aires y el sur de Santa Fe la situación fue distinta.

Los excesos hídricos complicaron la cosecha del maíz temprano, que hasta la última semana alcanzó apenas un 10 % de avance. La imposibilidad de ingresar con maquinaria a los lotes generó demoras significativas y podría haber impactado en la calidad del grano.La cosecha del maíz con destino a grano avanzó solo 1,3 % en los últimos siete días, alcanzando el 6,7 % del área estimada, con un rendimiento promedio de 80,1 qq/ha. A pesar de las dificultades, la recolección mantuvo un adelanto interanual de 4,7 %En el centro y oeste de Buenos Aires, los anegamientos retrasaron las labores de cosecha. Mientras tanto, en Córdoba, algunas zonas registraron dificultades en el cuajado de los granos debido a las altas temperaturas. La proyección de producción nacional se mantuvo en 49 MTn, con expectativas de una mejora en los lotes tardíos que continuaron desarrollándose en condiciones óptimas de humedad.
Girasol: avances en la recolección con rendimientos variables
El girasol fue el cultivo más avanzado en términos de cosecha, aunque las lluvias generaron problemas en varias zonas productivas. A nivel nacional, la recolección avanzó un 3,8 % en la última semana, cubriendo hasta ahora el 17,6 % del área apta. En el NEA, la cosecha finalizó con uno de los mejores rendimientos históricos, mientras que en la región central los lotes registraron valores por encima del promedio. En algunas zonas de Buenos Aires y La Pampa, los rendimientos iniciales superaron las expectativas, lo que podría haber empujado la proyección de producción por encima de las 4,1 MTn estimadas.

El sur del área agrícola recibió lluvias oportunas que acompañaron el llenado del grano de los lotes que aún transitaron dicho estado. Sin embargo, la cosecha siguió sujeta a la evolución climática, ya que más precipitaciones podrían haber agravado los problemas de secado y afectado la calidad del grano recolectado.












