A horas de conocerse el veredicto por el femicidio de Magalí Vera, el abogado de la familia, Juan Manuel Iovine, brindó un crudo detalle de las pruebas expuestas durante el debate oral y aseguró que quedó acreditada “una secuencia brutal, salvaje y sostenida de violencia” por parte de Javier Cerfoglio.
En una entrevista en Esta Mañana, el letrado remarcó que uno de los momentos más duros del juicio fue la reconstrucción de la golpiza a partir de los videos y, sobre todo, de los audios captados por una cámara de seguridad. “Se la escucha a Magalí pedir ayuda, gritar que la iba a matar, suplicar que no le pegue más. Fue estremecedor. Incluso el semblante de los jueces cambió en ese momento”, sostuvo.
Según describió Iovine, la agresión fue feroz. “Le asestó más de 30 golpes. Y después del octavo, Magalí ya estaba prácticamente desvanecida. Muchos de los golpes posteriores fueron contra un cuerpo inerte, indefenso”, afirmó. En ese sentido, consideró que el ataque no solo fue un femicidio, sino que estuvo agravado por el vínculo, el ensañamiento, la alevosía y la violencia de género.
La secuencia final y el intento de encubrimiento
Para la querella, la secuencia está clara: tras la golpiza en la vía pública, Cerfoglio cargó el cuerpo de Magalí en el vehículo y se dirigió hacia el río con la intención de simular un accidente. “No contó con tres cosas: con que había cámaras, con que había un testigo ocular y con que el cuerpo iba a aparecer”, explicó el abogado.
Iovine sostuvo que la hipótesis de la querella es que Magalí fue colocada en el baúl del auto, y que luego, una vez en la zona del río, el acusado descendió el cuerpo para garantizar el desenlace fatal por inmersión. “El cuerpo habló”, resumió, aludiendo al resultado de la autopsia y al modo en que el plexo probatorio fue reconstruyendo lo ocurrido.
“Cuando ella decidió dejarlo, empezó a firmar su sentencia”
Durante la entrevista, el abogado también hizo foco en la relación previa entre víctima y victimario. Describió un vínculo atravesado por la manipulación, el control económico, el aislamiento y la violencia psicológica. Según explicó, Magalí había comenzado a cambiar en los meses previos al crimen: tenía mayor autonomía, más autoestima y había decidido separarse.
“Cuando ella se atrevió a decirle ‘hasta acá llegamos’, empezó el acoso más fuerte. Mensajes permanentes, presión sobre la familia, hostigamiento, manipulación. Él no podía soportar perder el dominio”, señaló.
Para Iovine, ese proceso fue clave. “Magalí había vivido durante años en un contexto de sometimiento. Y cuando quiso salir de ahí, se activó el desenlace más brutal”, afirmó.
La actitud del acusado y la expectativa por la condena
Otro de los puntos que más impactó a la familia fue la falta total de arrepentimiento del imputado. Iovine fue categórico al respecto: “Ni durante la investigación ni en el juicio mostró el menor gesto de arrepentimiento. Incluso cuando tomó la palabra, lo único que hizo fue confirmar el perfil que se expuso durante todo el debate”.
En ese marco, adelantó que la querella espera una condena a prisión perpetua. “No puede caerse ninguno de los agravantes que pedimos. Está todo acreditado”, aseguró.
El veredicto se conocerá este lunes y la expectativa es máxima. Para la familia de Magalí, será una instancia decisiva en una causa que conmovió profundamente a Necochea y que volvió a poner en primer plano la necesidad de visibilizar la violencia de género antes de que sea tarde.
Un caso que busca dejar un mensaje
Sobre el cierre, Iovine sostuvo que el juicio no solo debe servir para hacer justicia por Magalí, sino también para generar conciencia en otras mujeres que puedan estar atravesando situaciones similares. “Nadie es dueño de nadie. Ojalá este caso sirva para que muchas puedan reaccionar a tiempo, pedir ayuda y salir de vínculos violentos”, expresó.












