En un tenso pero revelador debate, los candidatos a concejales de Necochea, Marcelo Rivero de Fuerza Patria, Graciana Maizzani de Somos Necochea y Bernardo Amílcar de Unión y Libertad, se enfrentaron en un mano a mano donde las viejas promesas y las nuevas realidades se cruzaron, durante el programa Horizonte Político del multimedios NQ. Lo que comenzó como un encuentro para discutir temas remanidos, como la crisis del casino, terminó con un llamado unánime a dejar de lado la política nacional para centrarse en los problemas cotidianos que agobian a los vecinos.

El debate inició con la pregunta obligada sobre el futuro del Casino de Necochea, un “tema histórico” al que “todavía no se le ha podido encontrar una solución”, según Marcelo Rivero. El candidato de Fuerza Patria criticó abiertamente la “falta de solución” por parte del gobierno municipal y propuso la colaboración privada para “financiar ese tipo de proyecto”. Rivero enfatizó que el objetivo es “recuperar esa imagen del casino como postal infinita” y que el estado actual del edificio “así no puede seguir más”.
Por su parte, Graciana Maizzani, de Somos Necochea, reveló las “diversas opiniones” dentro de su propio espacio, desde la demolición hasta la recuperación. Maizzani hizo hincapié en la necesidad de “hacerla bien” y “con el mayor consenso posible de toda la ciudad”. Para ella, la clave es realizar una “audiencia pública para determinar cuál es el destino”, permitiendo que cada ciudadano participe y defina qué hacer.

Bernardo Amílcar de Unión y Libertad calificó como un “error” la estrategia oficialista de “atar el futuro a lo que eran las maquinitas”. Amílcar subrayó la necesidad de buscar “desarrolladores locales y a nivel nacional” para que el proyecto abarque más que solo el casino y se conecte con otros espacios como el Jardín de Rocas, lo que potenciaría “todo el sector”.
El debate tomó un giro interesante cuando los candidatos fueron interpelados sobre cómo acercarse a los vecinos y sus problemas reales. Todos coincidieron en que el Concejo Deliberante se ha distanciado de la gente por debatir cuestiones nacionales que “nada tienen que ver con lo que le pasa al vecino”. Graciana Maizzani, que ya fue concejal, confesó que en muchas sesiones se discutían medidas de los gobiernos de turno a nivel nacional y que eso “no tenía nada que ver con lo que le pasa al vecino”. Su propuesta es sencilla: “hablar de los temas de la gente”.

Bernardo Amílcar se sumó a esta posición, valorando que, a diferencia de los legisladores nacionales, los concejales tienen “trato directo con todos los vecinos”. En un claro llamado a la conexión con la ciudadanía, dijo: “Nosotros vamos al mercadito, al espacio público, a la plaza, y los vecinos continuamente nos están interpelando por esos temas, y bienvenido sea que sea así”.
Marcelo Rivero fue aún más contundente, instando a que el concejo deje de ser “la casa de pocos para ser la casa de todos”. Como ejemplo de su compromiso, propuso un proyecto claro: “Vamos a luchar para tratar de derogar la fórmula polinómica” que ajusta automáticamente las tasas municipales. Rivero denunció que esta fórmula, aprobada en 2023, ha resultado en un aumento acumulado de más del 550% para los contribuyentes.
Los candidatos concluyeron con un llamado al voto, pero con un mensaje unificador. Amílcar pidió a los ciudadanos que nazca en ellos “la rebeldía” para cambiar “que las cosas están como están y no se puede hacer más”. Maizzani destacó la importancia de ejercer el derecho al voto para elegir a quienes “pueden generar el equilibrio que el Concejo Deliberante necesita”. Y Rivero, aunque no pudo dejar de lado el debate nacional, resumió su propuesta en una idea: “La única lista que plantea proyectos y propuestas claras es la lista completa de Fuerza Patria”.
Más allá de las diferencias, el debate dejó claro que hay un consenso entre los candidatos: para que Necochea avance, es fundamental que el debate político vuelva a la calle, a los barrios, y se centre en lo que realmente le importa al vecino, sin importar las banderas partidarias. El gran desafío será ver si, una vez en sus bancas, cumplen con su palabra.












