La consultora holística Marcela García, formada en descodificación biológica, constelaciones familiares, registros akáshicos, reiki, gestión emocional, medicina china y reflexología, visitó el programa Esta Mañana para compartir el enfoque integral con el que aborda el bienestar físico y emocional. Con más de una década de estudio y práctica, García explicó que estas terapias no buscan reemplazar a la medicina ni a la psicología tradicional, sino acompañar procesos personales desde otra perspectiva.

García recordó que su camino comenzó desde la experiencia personal. “Cuando era chica iba a una masajista que me hacía reiki. Me hacía muy bien, y con el tiempo quise aprenderlo para poder ayudar a otros”. Ese primer paso la llevó a profundizar en múltiples técnicas: masaje energético terapéutico, medicina china, digitopuntura, biodescodificación, reiki y constelaciones familiares. “No es un trabajo: es algo que amo, mi cable a tierra. Por eso estudiar no me cuesta”, señaló.
Consultada sobre el funcionamiento del reiki, García explicó que se trata de “una imposición de manos que trabaja con la energía universal”. Dependiendo del caso, puede hacerse con contacto o en forma áurica, a pocos centímetros del cuerpo. “El objetivo es relajar, disminuir la ansiedad, permitir que la persona sienta su cuerpo y pueda expresar lo que le pasa. A veces surge una emoción, un llanto, una angustia. El cuerpo habla”. Subrayó que el espacio terapéutico es estrictamente confidencial: “Lo que se habla en camilla queda ahí. Es un lugar seguro y protegido”.
García fue especialmente clara respecto al rol de estas terapias: no reemplazan a la psicología ni a la medicina, sino que funcionan como acompañamiento. “Hay consultantes a quienes les digo que antes deben ir a terapia psicológica o hacer una consulta médica. Esto no es psicología. Son herramientas que complementan”. También destacó la importancia de trabajar con profesionales formados. “Estamos tocando emociones, historia personal, cuerpo físico. Por eso hay que estudiar, prepararse y respetar mucho a quien consulta”.
La terapeuta también habló de su propio proceso personal durante un momento delicado. “El año pasado, cuando supe de la enfermedad de mi mamá, tuve ataques de pánico. Llamé a una colega y le pedí que me recomendara una psicóloga y una psiquiatra. Fui a los profesionales que correspondían, y además me apoyé en masajes, reiki y ejercicios de respiración. Complementé, pero primero busqué ayuda clínica”.
Uno de los puntos más desarrollados de la charla fue el trabajo con constelaciones familiares, tanto individuales como grupales. Explicó que esta técnica permite representar, de forma simbólica, la historia familiar y los patrones que condicionan la vida de una persona. “Cuando alguien consulta por un conflicto –pareja, abandono, repeticiones, vínculos, trabajo, mandatos familiares– se reconstruye el árbol genealógico y se indaga si la raíz emocional proviene de la infancia, del sistema familiar o de una experiencia traumática”.
García detalló cómo funciona la modalidad grupal: “La persona elige representantes, que se ubican en el espacio y empiezan a expresar lo que sienten. No es actuación ni magia, es un fenómeno que hay que vivenciar para comprenderlo. También sana quien observa y quien actúa como representante”. Aclaró que los efectos no son instantáneos: “Después de constelar hay que descansar, no pensar demasiado y permitir que la energía del sistema se reacomode. No es una solución inmediata; es un proceso de conciencia”.
Para García, estas herramientas permiten revisar creencias limitantes, mandatos heredados y emociones no resueltas. “Muchas veces repetimos un patrón porque hubo algo que, en algún momento de la vida, se vivió como abandono, desvalorización o miedo. La idea es resignificar esas experiencias y que la persona pueda elegir distinto”.
La consultora cerró asegurando que volverá al programa para profundizar en otras técnicas que quedaron pendientes, como constelaciones grupales, ejercicios de psicomagia, biodescodificación y gestión emocional. Su objetivo, dijo, es claro: “Acompañar procesos desde el respeto, la conciencia y el estudio constante”.












