En diálogo con “Esta Mañana”, el delegado municipal de Quequén, Mario Wilgenhoff, expuso en detalle la creciente controversia por la antigua estructura de hormigón ubicada junto a la Plaza 3 de Agosto, donde un alambrado colocado por representantes del CONICET desató denuncias, tensiones vecinales y un conflicto que ya tiene derivaciones judiciales.

Wilgenhoff explicó que el problema se originó cuando referentes del organismo científico —entre ellos Gustavo Chiaramonte, director del Museo Hidrobiológico, y Luis Capozzo, director nacional del Museo de Ciencias Naturales— colocaron un cerco perimetral apoyados en documentación legal que, según afirman, les otorga dominio sobre unos 6.000 metros cuadrados del predio.
“Ellos pusieron ese alambre entendiendo que esa estructura y esos metros les correspondían por una ley de 1961 y otra de 1970”, indicó el delegado, mostrando copias de los documentos que mencionan la Ley 16.008 de 1961 y el Decreto-Ley 7633/70, que donaba tierras provinciales al Estado Nacional.
La instalación del alambrado fue el punto de quiebre: “El alambre que daba a la plaza cortó por la mitad una canchita de fútbol. Eso provocó toda la polémica”, reconoció. La Unión Vecinal Playa de Quequén denunció una “usurpación” y pidió detener cualquier avance. El municipio, según Wilgenhoff, entendió que el conflicto debía resolverse entre las partes, pero intervino para ordenar la situación.
El delegado contó que recién hace tres semanas pudo reunirse por primera vez con las autoridades del CONICET: “Habían hablado con todo el mundo menos conmigo”. En ese encuentro pidió que se retirara el alambrado hasta que hubiera una definición legal: “Les pedí que lo levanten para no generar más polémica y ellos quedaron en sacarlo a la vuelta de Buenos Aires”, señaló.
Sin embargo, antes de que eso ocurriera, el cerco fue arrancado y los postes tirados. “Después vino una historia donde la gente sacó el alambre y creo que hay hasta denuncias penales. Lamentablemente una de las personas fue aprehendida”, relató, señalando que conoce a los involucrados y que se trata de “personas de bien”.
A pesar del conflicto, valoró el proyecto original del CONICET, que buscaba reactivar la estructura abandonada: “Querían hacer algo temático, poner dinosaurios, la ballena franca, explicaciones didácticas… un atractivo más para esa zona”. Pero la iniciativa quedó frenada: “Dijeron que acá no ponen un peso más hasta que no se resuelva, porque les están vandalizando todo”.
Wilgenhoff insistió en la necesidad de evitar la judicialización: “Espero que esto no tenga que llegar a la justicia, que se pongan de acuerdo antes, que sea lo mejor para todos”. También remarcó que la plaza seguirá siendo espacio público y que la intención es que cualquier proyecto que se concrete “tenga utilidad y deje de ser ese esqueleto de tantos años”.
Sobre su vínculo con la Unión Vecinal, aseguró: “Siempre tengo contacto con ellos. Está bueno que se preocupen, que trabajen, que reclamen. La plaza la mantenemos desde la delegación y es un lugar muy concurrido”.
El delegado subrayó que el conflicto podría haberse evitado: “Un tiempito más y el alambre se hubiera sacado. Lo hicieron más complicado de lo que era”, afirmó.
Wilgenhoff cerró con un pedido de prudencia y acuerdo: “Ojalá se llegue a un buen entendimiento. Que la plaza siga siendo plaza y que si en algún momento la obra tiene que continuar, sea algo bueno para toda la comunidad”.












