Nicolás Tripano atraviesa uno de los momentos más intensos de su vida. Mientras se prepara para recibirse como médico, también continúa consolidando su carrera deportiva en el canotaje, con un objetivo claro: llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El joven palista de Necochea combina dos caminos exigentes que requieren disciplina, constancia y sacrificio.

A un paso de ser médico
Tripano confirmó que el próximo 18 de abril finalizará sus estudios, tras siete años de carrera.
“El deporte me llevó un año más, pero lo pude sostener. Viajé bastante y la facultad me acompañó en ese proceso”, explicó.
Hijo de profesionales de la salud —su madre pediatra y su padre odontólogo—, reconoce que el esfuerzo fue grande, pero también necesario para sostener ambas vocaciones.
Una vida arriba del agua
Su vínculo con el kayak comenzó desde muy chico, impulsado por su entorno familiar.
“A los dos o tres años ya estaba arriba de un kayak. De ahí no me bajé más”, contó.
Con el paso del tiempo, esa pasión se transformó en competencia de alto nivel, participando en torneos nacionales e internacionales.
El desafío de competir y estudiar
Actualmente, entrena en la Escuela Municipal de Lobería, donde comparte pista con otros palistas de la región. La organización de sus tiempos fue clave para mejorar su rendimiento.
“Ahora puedo entrenar más que antes porque hago las prácticas médicas a la mañana y entreno a la tarde”, señaló.
De cara al calendario, su próximo objetivo inmediato será la Copa Argentina, que se disputará el 25 y 26 de abril en Necochea.
Un deporte de precisión y adaptación
El canotaje, especialmente en aguas rápidas, exige conocimiento del terreno y capacidad de adaptación.
“No es lo mismo remar en Necochea que en Mendoza o en el exterior. Cambia el río, el volumen de agua y hasta las piedras”, explicó.
En ese sentido, destacó la importancia de conocer cada pista, especialmente en competencias donde los recorridos se definen con balizas.
El recuerdo de su mayor logro
Entre sus mejores actuaciones, Tripano destacó el Sudamericano de Aluminé 2019, donde logró imponerse en todas las categorías en las que compitió.
“En el momento no tomé dimensión. Después, cuando volví y rendí los exámenes, caí en lo que había logrado”, recordó.
El esfuerzo detrás del alto rendimiento
Más allá del talento, el deportista remarcó que el rendimiento está directamente ligado al cuidado personal y la disciplina.
“Hay que entrenar, comer bien, descansar. De chico lo sufría más por lo que me perdía, hoy ya es parte de mi vida”, explicó.
También reconoció el apoyo clave de su familia para sostener su carrera, especialmente en lo económico, en un deporte amateur con altos costos de competencia.
El gran objetivo: Los Ángeles 2028
Desde los 14 años, Tripano tiene un sueño claro: competir en un Juego Olímpico.
“Fui a ver Río 2016 y desde ahí me quedó ese objetivo. Es lo máximo a lo que puede aspirar un deportista”, afirmó.
Con ese horizonte, no duda en priorizar el deporte incluso por sobre su carrera profesional.
“Si tengo que elegir, voy a ir por el Juego Olímpico. Después veré cómo acomodar todo”, aseguró.












