Paola Luis, entrenadora y cofundadora de la Escuela de Handball Necochea, con casi diez años de trayectoria, reflexiona sobre los desafíos, los logros y el futuro de un deporte que, aunque amateur, siembra valores y forja talentos con miras a las grandes ligas.
En una entrevista con Federico Klappenbach y Maria Elena Figueroa, para Zoom Deportivo, desde los estudios de NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, Paula compartió los pormenores de la Escuela, que co-dirige junto a Matías Ortiz y un equipo de profesores y colaboradores. “El año que viene ya vamos a cumplir 10 años en la escuelita de handball”, anunció. La escuela abarca todas las categorías, desde primer grado hasta los 18 años, y actualmente compite en la liga de Asabal con equipos de categorías menores femenino y masculino, y cadete femenino. “Terminamos la apertura quintos con los tres grupos, mitad de tabla. Así que bien, el equipo más nuevito es el de menores masculino, que el año que viene vuelven a ser todos menores”, detalló.
De la siembra de base a la selección argentina
El camino de la Escuela de Handball Necochea ha sido de “hormiga” y “despacito”, como ella misma lo describe. A lo largo de esta década, han cosechado importantes logros. “Se campeonó con un equipo femenino un año. Tenemos dos nenas que llegaron a selección argentina, Federica González y en el 2024 Trinidad Marque”, reveló. Las jugadoras que se destacan en Asabal son observadas para la selección argentina, un proceso que, según Paola, demuestra el buen trabajo que se está realizando.

Consultada sobre los aspectos clave para desarrollar el handball desde edades tempranas, Paola fue enfática: “Tienen que tener disciplina”. Además, mencionó la importancia del entrenamiento específico y los múltiples espacios que la Asociación brinda para la formación. “Vos entrenás en tu club y después vas a seleccionado y vas a diferentes entrenamientos. Y vas escalando y vas sumando experiencia con diferentes profes, diferentes miradas. Entonces todos sumamos para apuntar a ese chico que quiere llegar a selección o a jugar donde pueda llegar a su máximo nivel”, explicó.
El handball es un deporte que se enseña en muchas escuelas primarias por su accesibilidad. “Es un deporte que es sencillo para que lo jueguen todos. Todos los nenes corren, todos los nenes pican, todos los nenes pasan”, afirmó. Esta facilidad para el inicio y la motricidad de los niños facilita su enseñanza en edades tempranas.
Un equipo abierto a la comunidad y con grandes desafíos
A diferencia de épocas anteriores, la Escuela de Handball Necochea se enorgullece de ser “abierta a la comunidad”, recibiendo a chicos de todas las escuelas y barrios. “Siempre fue abierta a toda la comunidad”, enfatizó Paola, destacando que el objetivo es integrar a los jóvenes en el nivel adecuado y buscarles competencias a su medida.
Actualmente, la Escuela cuenta con alrededor de 120 chicos. A pesar de no tener categorías de cadetes y juveniles varones, ni juveniles mujeres, tienen un gran número de niños en categorías formativas, lo que augura un futuro prometedor.
El nivel competitivo de la liga de Asabal, que incluye equipos de Mar del Plata, Tandil, Maipú y Necochea, es exigente. “Nosotros quedamos quintos, pero no estamos tan lejos”, comentó Paola, con la mira puesta en mejorar posiciones en la segunda mitad del año. Además, las chicas cadetes se preparan para un Nacional C en Mendoza, una competencia que, aunque requiere “traer refuerzos” y sortear altos costos, es fundamental para elevar el nivel.
La falencia del compromiso y un sueño ambicioso
Al hablar del deporte en general en la ciudad, Paola identificó una “falencia en cuanto a recursos humanos”, se refiere a una menor responsabilidad y compromiso por parte de algunos padres y chicos, algo que contrasta con la dedicación de antaño. “Viene de años anteriores”, confirmó. La situación económica, con los altos costos de viajes y cuotas, también incide en la participación.
Paola se inició en el handball trabajando en la Escuela Modelo, y luego se sumó al proyecto de la escuelita por invitación de Mariano Gargiulo y Matías Ortiz. Con el tiempo, se ha capacitado a través de cursos y la observación de grandes entrenadores.
Mirando hacia el futuro, la Escuela de Handball Necochea tiene ambiciosas “perspectivas”. Más allá de seguir creciendo y mejorando en las ligas, tienen un “sueño” a largo plazo: construir un club propio, un polideportivo que abarque no solo handball, sino también vóley, básquet, educación física infantil y para adultos, y que, fundamentalmente, “incluya a discapacitados”. “Nuestra idea es armar un club a largo plazo, muy a largo plazo, pero con profes con estos valores, disciplinados, ordenados, que busquemos que todos los chicos tengan competencia, incluir a personas con discapacidad dentro de actividades deportivas”, reveló Paola, destacando la necesidad de un nuevo espacio físico que diversifique las opciones deportivas más allá del fútbol y que incluya en otras disciplinas a personas con discapacidad “un vóley adaptado, handball adaptado”.
El compromiso de Paola se extiende a su vida personal. Su hija Federica, una de las primeras alumnas de la escuela, hoy juega en Hacha de Mar del Plata, uno de los clubes de élite en handball. Este logro, aunque implica un gran esfuerzo familiar en términos de tiempo y traslados, es una recompensa al trabajo y la dedicación.
Paola Luis y su equipo están sentando las bases para el futuro del handball en Necochea, no solo formando atletas de alto rendimiento, sino también construyendo una comunidad deportiva inclusiva y comprometida.












