El intendente Miguel Gargaglione, en una entrevista exclusiva con Federico Cañadas y Miguel Abalsamo durante el programa “Esta Mañana”, desde los estudios de NEC Radio, 98.3 perteneciente al multimedios NQ, reflexiona sobre sus casi veinte años de gestión, las polémicas reelecciones, la importancia del consenso y las mezquindades políticas que podrían haberle costado a la ciudad su autódromo, el tomógrafo y la mejora de su balneario.
En un contexto nacional de fuerte desprestigio de la política, con discursos que la definen como “la casta” y donde la obra pública es objeto de debate, el intendente de San Cayetano, Miguel Gargaglione, se erige como una figura de referencia. A pocas semanas de las elecciones, y tras casi dos décadas al frente del municipio, Gargaglione dialogó sobre su larga trayectoria, los desafíos de la reelección, y el motor que impulsa su gestión: el bienestar de sus vecinos.
El intendente, en su quinto mandato y al mando desde 2007, es un testimonio vivo del cambio. “Uno puede tomar cualquier rubro y ve que San Cayetano ha cambiado para bien, que es el objetivo”, aseguró. Lejos de la retórica electoral, Gargaglione fundamenta su visión con ejemplos concretos: la transformación del balneario, el desarrollo de su autódromo, la llegada de tres molinos harineros y una planta de hormigón que permite ofrecer obras de asfalto y cordón cuneta sin costo para los vecinos. “El pueblo vive bien, que es el objetivo de todo gobernante”, afirmó.

Un camino sinuoso pero fructífero
La gestión no ha estado exenta de obstáculos. Gargaglione relató cómo los primeros años fueron complejos, una etapa de “acomodar un montón de cosas” y de ir “creciendo paso por paso”. La clave, según su experiencia, radica en una visión a largo plazo. “El gobernante no puede resolver solo el día a día y cumpliendo con sus obligaciones, tiene que pensar en el futuro”, sentenció.
Esta filosofía se traduce en proyectos de alto impacto, como el nuevo quirófano del hospital, con tecnología de última generación, o el Parque Solar en la Villa Balnearia, un proyecto de 800 millones de pesos que se financiará con fondos provinciales. Gargaglione destacó la importancia de la gestión y la colaboración entre diferentes niveles de gobierno, incluso con un gobernador de otro signo político. “He trabajado con gobiernos que no son de mi color político, pero es como que se confunde. Uno puede tener una ideología, pero cuando asume un cargo… el sindicalista tiene que dejar de lado la bandera partidaria y dedicarse únicamente a ver el bienestar de los empleados”, explicó.
El debate de las reelecciones: “La gente no es tonta”
Con la mirada puesta en la próxima contienda electoral, el intendente abordó uno de los temas más controversiales de la política argentina: la reelección. Con cuatro listas compitiendo en San Cayetano, Gargaglione lamentó que el debate se centre en su continuidad en el cargo y no en la presentación de nuevas ideas.
Para él, la reelección no es una “mala palabra”, sino un reflejo del mandato popular. “La gente te vota o no te vota. Es decir, no confiar en la gente, porque la verdad es subestimar a la gente. Si yo voto a un intendente es porque me mejoró mi calidad de vida. No soy un autómata”, sostuvo enfáticamente.
El intendente también denunció las “mezquindades políticas” que, a su juicio, han puesto en riesgo proyectos clave para la ciudad. “Las mezquindades políticas hubieran dejado un pueblo sin autódromo, sin tomógrafo y sin el avance del balneario”, afirmó. Con la mayoría de su lista de concejales en juego, Gargaglione instó a los ciudadanos a no desconfiar de la política, sino a participar activamente. “Es el momento de expresarse, precisamente, a favor o en contra. Pero que participe”, concluyó, dejando en manos de los vecinos el futuro de un pueblo que, según él, ha sabido transformarse para bien.












