Sobre el cierre de 2025, el sector agropecuario de Necochea y la región volvió a encender luces de alarma por la inseguridad rural, un problema persistente que se suma a un año atravesado por inundaciones y sequías. El diagnóstico fue planteado por CARBAP, a través de su presidente Ignacio Kovarsky , en recientes declaraciones públicas.
Kovarsky advirtió que distritos como Chascomús, Necochea, Brandsen, el Gran La Plata y áreas cercanas al Gran Buenos Aires registran altos niveles de violencia rural, y cuestionó el impacto del Operativo Sol. “Al reforzar las rutas, se retira presencia policial del interior; sin prevención, la intervención llega tarde”, sostuvo. Desde CARBAP reclaman presupuesto propio para las patrullas rurales y cambios normativos que refuercen la figura de vandalismo y actualicen el Código Rural, reconociendo de manera efectiva la propiedad privada en el ámbito productivo.
En paralelo, el dirigente fue crítico de los aumentos de tasas municipales, una preocupación que también alcanza a productores de Necochea y la zona. Señaló falta de transparencia y eficiencia en el uso de los recursos y pidió mayor participación de las entidades rurales para consensuar incrementos con planes claros, especialmente vinculados al mantenimiento vial rural, clave para la logística agroindustrial.
Finalmente, se refirió a la trazabilidad electrónica obligatoria que rige desde el 1° de enero para bovinos, bubalinos y cérvidos, dispuesta por SENASA. CARBAP reiteró su rechazo a la obligatoriedad inmediata y propuso plazos de adaptación, con exigencia focalizada en la exportación, advirtiendo sobre el costo adicional para los sistemas de cría sin un beneficio directo en el precio.
El cierre del año deja así, en Necochea, Quequén y la región, un diagnóstico compartido por el campo: más prevención, reglas claras y gestión transparente para sostener la producción y la competitividad durante 2026.












