El sector hotelero de Necochea y Quequén atraviesa unas vacaciones de invierno con escaso movimiento y niveles de ocupación inferiores a los registrados durante el mismo período del año pasado.
Claudia Calvo, referente de la actividad, dialogó con “Esta Mañana” y explicó que el relevamiento realizado durante la primera semana del receso arrojó cifras muy bajas, mientras que las reservas para los días siguientes tampoco mostraban una recuperación.
“Me parece que estamos peor que el año pasado. Hicimos un relevamiento durante la primera semana y la verdad es que dio bastante bajo”, afirmó.
Según explicó, la situación no afecta solamente a Necochea, sino que se repite en gran parte de la Costa Atlántica bonaerense.
Destinos asociados principalmente con el verano
Calvo consideró que uno de los inconvenientes de las ciudades costeras es que continúan siendo asociadas principalmente con el mar y las altas temperaturas.
Durante el invierno, muchos turistas buscan destinos ubicados en los extremos climáticos, como Bariloche, Ushuaia, Córdoba o Mendoza.
“Hay lugares que están trabajando mejor. La gente elige calor o frío y a nosotros generalmente nos vincula con el verano, aunque tengamos muchas otras cosas para ofrecer”, señaló.
También explicó que actualmente existe una mayor variedad de destinos disponibles y que las personas distribuyen sus viajes entre diferentes propuestas nacionales e internacionales.
En ese contexto, Brasil volvió a ocupar un lugar importante entre las elecciones de los argentinos, favorecido por sus playas, sus temperaturas y una relación de precios que resultó conveniente para muchos viajeros.
Hoteles que no abren durante el invierno
La baja demanda provoca que numerosos establecimientos de Necochea y Quequén decidan permanecer cerrados durante los meses más fríos.
Calvo explicó que mantener un hotel abierto implica afrontar servicios, salarios y gastos operativos, aun cuando prácticamente no existan ingresos.
“Económicamente no les conviene. En verano todos trabajamos, algunos más y otros menos, pero durante esta época es muy difícil mantener un establecimiento abierto”, sostuvo.
Su hotel permanece abierto durante todo el año desde hace 54 años y cuenta con algunos clientes habituales, principalmente viajantes. Sin embargo, también ese movimiento disminuyó.
“Si el viajante no vende o la empresa tiene menos trabajo, directamente no viene. Es una cadena y este año se está notando mucho”, explicó.
“Mayo fue flojo, junio fue flojo y julio fue terrible”
La representante hotelera remarcó que la caída de la actividad no comenzó con las vacaciones de invierno, sino que se viene observando desde los meses anteriores.
“Mayo fue flojo, junio fue flojo y julio fue terrible. Ni siquiera las vacaciones lograron modificar la situación”, aseguró.
Parte del movimiento que se observa en la ciudad corresponde a familias que poseen una vivienda o un departamento propio, y a jóvenes que regresan desde otras localidades durante el receso académico.
Sin embargo, esas visitas no generan necesariamente noches de alojamiento en los hoteles.
También disminuyó el consumo en otros sectores, como la gastronomía y el comercio, debido a que las familias deben establecer prioridades frente a la pérdida de poder adquisitivo.
“Antes alguien podía salir a cenar todos los fines de semana y ahora quizás lo hace una sola vez. La gente tiene que elegir”, señaló.
Una temporada alta cada vez más corta
Calvo explicó que los ingresos obtenidos durante el verano deben permitir sostener las estructuras durante los ocho meses de menor actividad.
En ese período se pagan salarios, servicios, mantenimiento, reparaciones y trabajos de renovación necesarios para recibir nuevamente a los visitantes.
Sin embargo, advirtió que la temporada alta se vuelve cada vez más corta y que resulta difícil generar durante pocas semanas los recursos necesarios para cubrir todo el año.
A esta situación se suman los cambios en el calendario escolar, la multiplicación de los fines de semana largos y la reducción de la capacidad de consumo.
“Pueden agregarse muchos feriados, pero quien puede viajar termina eligiendo solamente uno. Un fin de semana largo se convirtió prácticamente en un lujo”, manifestó.
Expectativa por los eventos de septiembre
Pese al difícil panorama, el sector mantiene expectativas por las actividades previstas a partir de septiembre.
Calvo señaló que ya existen eventos confirmados que podrían generar movimiento de visitantes y comenzar a mejorar la ocupación hotelera.
“Tenemos la esperanza de que con esos encuentros podamos empezar a remar un poco mejor”, concluyó.












