Así lo reflejó el día después del feriado extra largo el titular del Camping Miguel Lillo, Rafael Mugica Lázaro, quien aseguró que los malos pronósticos climáticos para la ciudad incidieron en la merma de la afluencia de campamentistas. Lo hizo en diálogo con el periodista Jorge Gómez, en el marco del programa Voces de la Ciudad que se emite a través de Estación FREE, 90.3 en FM.
El empresario comenzó por lo último, el feriado de carnaval: “La publicidad que tuvimos este fin de semana con el pronóstico extendido fue terrible y nuestro público está directamente relacionado y pendiente del clima: nadie viene a dormir en carpa si va a llover, así que tuvimos que hacer un trabajo diario desde la mañana en vivo, mediodía y tarde demostrando en las redes que el pronóstico estaba equivocado y había unos días de playa muy lindos”.
Mugica Lázaro aseguró que “hicimos un esfuerzo muy grande para mantener la estructura normal porque estadísticamente el fin de semana de carnaval siempre era el mejor en cuanto a la cantidad de gente, nunca bajaba de las 1000 personas, pero esta vez tuvimos 390, el viernes tenía más empleados que clientes, y eso que varios de la zona se animaron porque vieron los videos que hacíamos nosotros demostrando que estaba lindo”.

Amplió que “tenía la esperanza de que íbamos a tener un fin de semana bueno y por eso hicimos el esfuerzo de mantener la estructura, pero contra el clima, el pronóstico y los satélites no podemos hacer nada. De hecho, el factor climático en esta temporada fue terrible, no recuerdo una temporada tan cambiante”.
Comparó con años anteriores que “después de la pandemia, la temporada pasada fue la peor de todas (2023/24) y para esta temporada veía algo parecido. No vivimos la misma incertidumbre desde cuestiones macroeconómicas para el camping, pero sí veía en lo microeconómico, es decir, en el bolsillo de la gente, que no había una recuperación tan rápida como para que fuera a ser una temporada muy buena”.
Traducido en cifras, informó que “tuvimos unas 1600 personas más que la temporada anterior, lo cual no está mal, pero 6200 mil personas menos que la temporada 2022/23, y es muchísimo”, por ende, “fue una temporada aceptable en la que habíamos arrancado muy bien y muy entusiasmados con lo de La Renga, que para la ciudad fue muy importante, pero diciembre fue muy malo climáticamente, enero recién después del 15 hubo dos días seguidos de sol, y febrero tuvo buen clima pero ya es otro público”, explicó.
Además, “en este carnaval la gente estaba muy modo escuela y por lo tanto fue un conjunto de factores que hicieron que no termináramos de la manera que esperábamos”, referenció Rafa, aunque concluyó que “ya estamos pensando en la temporada que viene y trabajando para eso”.












