El pasado 2 de junio se conmemoró el Día del Bombero Voluntario y en esta oportunidad la mirada se posó en Ramón Santamarina, una localidad que con esfuerzo y dedicación busca consolidar su propio cuartel. Sergio Pérez, al frente de la cooperadora, es la voz de un sueño colectivo que, si bien avanza con pasos firmes en infraestructura, enfrenta el desafío más complejo: formar un cuerpo de bomberos operativo.
Dialogando en el programa “Esta mañana” con Federico Cañadas y Nicolás Mario Tambascia, que se emite por NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, Sergio explica que el cuerpo de bomberos de Santamarina “está en formación todavía”. El camino ha sido un tanto particular: “Probablemente hayamos empezado al revés. Nosotros empezamos por la estructura, por la gestión de bomberos”. Gracias a la colaboración de la gente, especialmente del sector agropecuario, se ha logrado construir un galpón de 10×10 metros, con material nuevo y donado. La autobomba también ya es una realidad, adquirida en cuatro cuotas a los bomberos de San Cayetano. Sergio remarca que, a diferencia del personal, la dotación de elementos es “lo más fácil de conseguir”.

Sin embargo, el gran dilema actual es la operatividad, que debe ser otorgada por Defensa Civil. Para ello, los aspirantes a bomberos deben completar una serie de cursos. Los requisitos son estrictos: ocho bomberos con domicilio en Santamarina, entre 18 y 39 años al inicio del curso, y sin antecedentes penales. “Es muy difícil, muy complejo”, asegura Sergio.
La vocación es clave en este camino. “Le hemos pedido a los chicos que están actualmente haciendo los cursos que tomen conciencia de lo que están por hacer, de dónde vamos a llegar, y que lo pongan como prioridad al curso”, enfatiza Sergio. El compromiso debe ser total, incluso por encima de compromisos personales, porque, como él mismo lo define, este es “el partido que estamos jugando, es la final de las finales. Sería la gloria si llega Santamarina a conseguir eso”.
La ubicación estratégica de Ramón Santamarina es un punto a favor que Defensa Civil reconoce. “Ellos saben que estamos en un lugar estratégico del Partido. Estamos a 30 kilómetros de La Dulce, 40 de San Cayetano, a 70 de Necochea. Estamos justo en el medio”, detalla Sergio, resaltando la importancia de tener bomberos cerca.
Pero conseguir bomberos voluntarios es una tarea ardua, incluso para los cuarteles más grandes. Muchos jóvenes se anotan, pero solo un porcentaje menor continúa debido a la falta de compromiso o la dificultad de conciliar los tiempos. En una localidad pequeña como Santamarina, el panorama se complejiza aún más. La oferta laboral se centra principalmente en el campo, lo que dificulta la disponibilidad de personal. “Acá hay varios que son empleados municipales, el único lugar donde hay gente trabajando en Santamarina es en la Municipalidad”, explica.
A pesar de los desafíos, la esperanza de Sergio y de toda la comunidad es alta. La obtención de la operatividad por parte de Defensa Civil, una vez finalizados los cursos en septiembre, marcará un antes y un después para Ramón Santamarina, consolidando el esfuerzo de un pueblo que sueña con su propio cuerpo de bomberos voluntarios.












