El cuerpo fue hallado en una calle lindante al camping donde la pareja se alojaba, a pocos metros del Lago de los Cisnes. Un agente de la DDI observó minuciosamente las cámaras de seguridad y, tras 40 minutos de revisión, detectó movimientos compatibles con el traslado del cuerpo.
El cuerpo sin vida de Débora Bulacio, de 38 años, fue hallado en la tarde de hoy martes en una zona de plantas ya arena, sobre una calle lateral al camping donde se alojaba junto a su pareja y a escasos metros del Lago de los Cisnes, uno de los sectores más concurridos del parque.
El hallazgo se produjo muy cerca del lugar donde Diario NQ había dejado su móvil periodístico, desde donde se registraban imágenes del rastrillaje, y donde tambien se encontraban los móviles policiales y demás fuerza. Los kayaks de bomberos, a pocos metros e incluso se apreciaba la presencia de efectivos policiales y el propio titular de la Departamental local, Cristian Elía, en esa zona donde nadie imaginaba, hasta ese momento, que el cuerpo podría estar enterrado En el operativo participaron policía científica, DDI, bomberos y Defensa Civil, bajo la coordinación del fiscal Walter Pierrastegui.
El trabajo paciente que permitió hallar el cuerpo
De acuerdo a lo informado por extraoficialmente, el hallazgo se produjo gracias a la perseverancia de un efectivo de la DDI, que decidió revisar nuevamente las cámaras del camping en busca de indicios.
“Mientras hacíamos el rastrillaje, un efectivo se quedó analizando todas las filmaciones con enfoque en el sector del alambrado roto. Visualizó movimientos compatibles con el traslado del cuerpo hacia ese lugar”, explicaron desde la investigación. El policía, que pidió permiso para acceder al sistema de cámaras, realizó un seguimiento durante 40 minutos hasta detectar una silueta cruzando hacia una zona de plantas y arena, donde más tarde se observó tierra removida.
“El mismo efectivo se dirigió al sitio, denotó tierra removida y pidió una pala y la presencia de Policía Científica”, indicaron.
Minutos después, los equipos confirmaron el peor desenlace: entre la vegetación, se hallaba el cuerpo de Débora, vestido y con prendas compatibles con las que llevaba la noche de su desaparición.

Una zona conocida, a metros de los móviles y del Lago de los Cisnes
El punto del hallazgo se ubica en una calle paralela al camping, en un sector pegado al Lago de los Cisnes, donde el acceso es limitado por tratarse de una calle angosta. A menos de 100 metros de allí se encontraban los móviles policiales y el vehículo de Diario NQ, apostado desde el lunes para cubrir la búsqueda.
“Fue muy cerca, prácticamente al lado de donde estábamos haciendo imágenes”, señaló uno de los periodistas del Multimedio presente en el operativo.
La escena fue rápidamente perimetrada por personal policial, y el fiscal Pierrastegui se hizo presente junto a Policía Científica para coordinar el levantamiento de evidencias.
Reconocimiento al trabajo policial
La investigación destacó la labor minuciosa del agente que revisó las cámaras y detectó el punto exacto donde debía rastrillarse.
“Fue un trabajo de observación, compromiso y atención al detalle. Ese policía de la DDI pidió revisar las cámaras y, gracias a su mirada, se encontró el cuerpo”, destacaron desde el lugar del hecho. La búsqueda, que comenzó con la esperanza de hallar a Débora con vida, concluyó tras tres días de rastrillajes intensos en un sector donde confluyen zona de camping, monte, médanos y el lago, a pocos metros del corazón del Parque Miguel Lillo.












