El empresario necochense Hugo Obregoso, integrante de la empresa Manomar y vinculado al astillero Aloncar, visitó Cerrando la Mañana y brindó detalles del ambicioso proyecto que contempla una inversión aproximada de 10 millones de dólares para desarrollar un Complejo Industrial Pesquero en Puerto Quequén.
Durante la entrevista, Obregoso repasó su trayectoria, explicó los alcances de la iniciativa y destacó el impacto que podría generar en la economía local a partir de la llegada de buques pesqueros y la prestación de servicios vinculados a la actividad.
Un proyecto que comenzó hace más de seis años
Obregoso contó que, después de haber desarrollado durante años su actividad como armador de las tradicionales lanchas amarillas de Necochea, junto a su socio decidió trasladarse a Mar del Plata y continuar trabajando con otro tipo de flota.
Con el tiempo surgió la posibilidad de participar en la puesta en marcha del astillero Aloncar, inicialmente para atender las necesidades de sus propios barcos. La actividad comenzó a crecer y también aparecieron nuevos clientes.
“De golpe nos encontramos con un monstruito que creció”, graficó el empresario al describir la evolución del emprendimiento.
La posibilidad de desarrollar un proyecto de mayor escala en Necochea comenzó a tomar forma a partir de las condiciones naturales de Puerto Quequén y, especialmente, de la existencia del río y la posibilidad de contar con infraestructura para atender embarcaciones de mayor porte.
El proyecto llevó más de seis años de gestiones hasta obtener la aprobación definitiva.
Un nuevo muelle de 220 metros
La obra contempla, en una primera etapa, la construcción de aproximadamente 220 metros de muelle, desde el sector donde actualmente termina la banquina hasta el puente Escurra.
Según explicó Obregoso, esta infraestructura permitirá ampliar considerablemente la capacidad operativa y posibilitará que un buque pueda permanecer realizando reparaciones mientras otro utiliza el espacio para desarrollar distintas operaciones.
“La obra es sencilla y básica: ampliar el espectro de muelle en 200 metros”, explicó.
La inversión será progresiva y está proyectada para desarrollarse durante cinco o seis años, con una inversión total estimada en 10 millones de dólares.
El objetivo es que la primera etapa pueda estar operativa durante el próximo año, permitiendo comenzar a recibir y amarrar embarcaciones.
Más que reparaciones: captar toda la cadena de valor
Obregoso remarcó que el objetivo no es simplemente que los barcos lleguen a Necochea para ser reparados.
La intención es desarrollar un servicio integral que permita que las embarcaciones operen desde Puerto Quequén, generando movimiento alrededor de cada llegada.
“Queremos lograr que el buque opere ya en Puerto Quequén, no que solamente venga a reparar”, sostuvo.
Un barco pesquero genera una importante demanda de servicios: combustible, alimentos, alojamiento para sus tripulantes, transporte, reparaciones, descarga, almacenamiento y diferentes actividades vinculadas a su operación.
Un buque con 30 o 40 tripulantes, explicó, genera movimiento económico en distintos sectores de la ciudad.
Una inversión privada con impacto local
El proyecto será financiado mediante una combinación de capital propio, financiamiento bancario y participación de clientes interesados en el desarrollo del servicio.
Obregoso destacó que se trata de una apuesta privada y que uno de los principales desafíos será conseguir que los buques elijan Puerto Quequén.
“Las cargas que van a venir acá no son cargas cautivas, como es el cereal. Es un desafío muy grande que uno tiene que traccionar”, explicó.
En ese sentido, consideró fundamental trabajar articuladamente con las autoridades portuarias y los distintos sectores de la comunidad.
“Quiero ser parte de esa cadena de valor dentro de mi pueblo”, señaló.
Diversificar la actividad del puerto
El empresario destacó que Puerto Quequén tiene un perfil claramente agroexportador y que el proyecto no pretende modificar esa característica, sino sumar una nueva actividad.
“Yo simplemente soy un granito de arena, una diversificación”, manifestó.
Para Obregoso, la diversificación es fundamental para el crecimiento de Necochea y puede generar un importante derrame económico puertas afuera del puerto.
Además, consideró que Necochea cuenta con condiciones naturales muy favorables para desarrollar nuevas actividades productivas y puso como ejemplos a otras comunidades de la región que lograron construir un perfil económico más diversificado.
“No quiero competir con Mar del Plata”
El empresario aclaró que la intención no es competir directamente con otros grandes puertos pesqueros como Mar del Plata, Comodoro Rivadavia o Bahía Blanca.
“Quiero ser parte de esa cadena de valor dentro de mi pueblo”, afirmó.
Su experiencia como armador le permite conocer de primera mano las necesidades de los barcos y sus tripulaciones.
En ese sentido, planteó una filosofía de trabajo basada en la eficiencia y la atención integral del cliente.
“No quiero que venga un barco y sacarle todo lo que podamos. Yo le cuido el número, trato de cuidarle porque quiero que vuelva”, explicó.
El derrame económico que puede generar cada barco
Obregoso destacó que el impacto no estará limitado al trabajo dentro del astillero.
Cada embarcación que llegue necesitará combustible, alimentos, transporte, alojamiento, reparaciones y otros servicios. Además, dependiendo de la operación, puede generar movimiento de camiones, almacenamiento y procesamiento de mercadería.
Un buque que descarga entre 600 y 700 toneladas de pescado, ejemplificó, genera una cadena de actividades que involucra a numerosos sectores.
“Todo eso es lo que derrama en forma directa”, señaló.

Por eso, consideró que el proyecto puede convertirse en una herramienta de diversificación económica y generación de empleo indirecto para Necochea.
“La pesca de las lanchas amarillas no vuelve”
Durante la entrevista también se refirió a la antigua actividad pesquera de las lanchas amarillas, una postal histórica de Necochea.
“Eso no vuelve más”, afirmó.
Explicó que las condiciones actuales de los puertos, las normativas internacionales de seguridad, los controles aduaneros y sanitarios y las exigencias vinculadas a la cadena de frío modificaron completamente la operatoria.
Por eso, el proyecto apunta principalmente al servicio de buques congeladores, una actividad que, según Obregoso, puede generar un importante movimiento industrial y de servicios.
“Hoy quiero tener trabajo”
Consultado sobre la situación económica del país y su impacto sobre las empresas, Obregoso consideró que existe una diferencia importante entre la situación macroeconómica y la realidad cotidiana.
“Creo que la macroeconomía está bien, pero la micro está mal”, sostuvo.
En su caso, aseguró que su prioridad dejó de ser cuánto dinero tiene disponible y pasó a ser cuánto trabajo tiene por delante.
“Hoy no miro más cuántas quincenas tengo, miro cuánto trabajo tengo. Yo quiero tener trabajo”, afirmó.
Para el empresario, la clave estará en mejorar la eficiencia y competir en un mercado donde los precios de los servicios navales están cada vez más exigidos.
La necesidad de generar empleo
Obregoso también planteó la necesidad de recuperar la cultura del trabajo y mejorar la relación entre eficiencia, productividad y salarios.
Contó que recientemente mantuvo conversaciones con responsables del sector industrial y que una de las principales necesidades que identificaron fue conseguir trabajadores responsables y comprometidos.
“Lo único que necesito es que me den una persona que llegue a horario. El resto me encargo yo de enseñarle un oficio”, relató.
Para el empresario, si las empresas logran ser más eficientes podrán reducir costos y, al mismo tiempo, mejorar los ingresos de sus trabajadores.
Una mirada puesta en Necochea
A lo largo de la entrevista, Obregoso dejó claro que su apuesta está fuertemente vinculada con Necochea.
“Mi mundo está en Necochea”, afirmó.
Y manifestó su deseo de que la ciudad pueda seguir el camino de otras localidades de la región que lograron desarrollar un fuerte sentido de pertenencia y generar condiciones para el crecimiento.
“Yo anhelo que digamos: qué lindo es Necochea”, expresó.
El desafío de dejar un legado
Finalmente, el empresario habló de una cuestión personal que atraviesa este nuevo proyecto: la continuidad generacional.
Su familia tiene una larga relación con la actividad industrial local. Su abuelo llegó desde Italia para trabajar en la construcción de la termoeléctrica y su padre fue tornero.
Hoy su hijo trabaja junto a él y representa, según Obregoso, la posibilidad de darle continuidad a todo lo construido durante décadas.
“Mi hijo, que está conmigo, no quiso estudiar y trabaja. Ahí está el legado”, contó.
Con entusiasmo, adelantó que su intención es que la nueva generación pueda asumir progresivamente el manejo del astillero, mientras él concentra su actividad en el desarrollo del Complejo Industrial Pesquero de Puerto Quequén.
“Creo que ya el astillero lo tiene que manejar él porque yo quiero ocuparme de CIPSA”, concluyó, dejando planteado un nuevo capítulo para una historia empresarial que busca tener a Necochea y Puerto Quequén como protagonistas.











