Alberto Franco, director del Centro Cultural de Necochea, contó en “Esta Mañana” las gestiones realizadas en Buenos Aires para defender el beneficio de la Zona Fría para bibliotecas, clubes y asociaciones civiles.
La posible derogación de los artículos 5° y 6° de la normativa de Zona Fría encendió la alarma entre las instituciones de la región, que advierten sobre el fuerte impacto que tendría en sus presupuestos la pérdida del descuento del 50% en las tarifas de gas.
En diálogo en “Esta Mañana”, el director del Centro Cultural de Necochea, Alberto Franco, explicó que junto a bibliotecas populares, clubes y asociaciones civiles de Necochea, Mar del Plata, Tandil y otras localidades de la región vienen llevando adelante gestiones para que el beneficio no sea eliminado.
La preocupación de las asociaciones civiles
Franco destacó que el reclamo tiene una particularidad: poner en discusión la situación específica de las instituciones, además del impacto que la medida tendría sobre los usuarios residenciales.
“Esto involucra a las instituciones. La ley, en sus artículos quinto y sexto, habla específicamente de las instituciones y de un descuento del 50%”, explicó.
Para dimensionar el problema, señaló el caso del Centro Cultural, que cuenta con aproximadamente 1.200 metros cuadrados, tres calderas y diferentes espacios que necesitan calefacción durante los meses de frío.
“Muchas veces pensamos si apagamos las calderas media hora antes para ahorrar. Si ahorramos media hora por día, sumamos varias horas a la semana”, relató.
Una gestión en el Senado
Durante su reciente viaje a Buenos Aires, Franco participó de una reunión con la Senadora Juliana Di Tullio, junto a representantes de instituciones de Tandil.
La delegación presentó un petitorio y una carpeta con firmas para solicitar que no se deroguen los artículos 5° y 6°, que contemplan el beneficio para las asociaciones civiles.
Según explicó Franco, el encuentro fue “muy positivo” porque la Senadora y su equipo conocían la problemática general de la Zona Fría, pero no tenían incorporada la situación específica de las instituciones.
“Nos agradecieron mucho que lleváramos la voz de las organizaciones de la comunidad”, señaló.
También realizaron gestiones vinculadas al senador Maximiliano Abad y fueron recibidos por integrantes de su equipo, a quienes también entregaron la documentación y explicaron el reclamo.

El costo de calefaccionar una institución
Franco advirtió que las asociaciones ya están recibiendo facturas muy elevadas, incluso mientras continúa vigente el beneficio.
Como ejemplo, mencionó el caso del Centro Vasco, que cuenta con cinco medidores y recibió una factura de aproximadamente un millón de pesos en uno de ellos.
“Todavía no se derogó la Zona Fría. Eso se va a ir al doble”, alertó.
En el caso del Centro Cultural, además, todavía no habían recibido las facturas correspondientes a los meses de mayor consumo, por lo que existe preocupación por el impacto que tendrán durante el invierno.
“Nosotros calefaccionamos 1.200 metros cuadrados por día”, remarcó.
Menos subsidios y mayores costos
El problema, según Franco, se suma a un contexto en el que las instituciones civiles también están viendo reducidos diferentes aportes y subsidios.
Explicó que históricamente entre un 30 y un 40% del presupuesto anual del Centro Cultural podía estar compuesto por subsidios municipales, provinciales o nacionales, dependiendo de cada administración.
Actualmente, para gastos corrientes como sueldos, luz y gas, cuentan principalmente con un aporte de la Provincia de Buenos Aires, a través de la Dirección Provincial de Bibliotecas, que representa aproximadamente entre un 7 y un 8% del presupuesto.
También se encuentran gestionando la continuidad de un aporte municipal vinculado a la denominada tasa de patrullas bonaerenses, que alcanza a unas 11 instituciones.
“Hay que sumar la reducción de subsidios, la pérdida de derechos, el aumento de los servicios y la posibilidad de perder ese beneficio del 50%. Por todos lados se hace cuesta arriba”, sostuvo.
El rol de los socios
Ante este panorama, Franco destacó especialmente el acompañamiento de los socios del Centro Cultural y remarcó que la campaña para sumar nuevos integrantes continúa.
“Somos una institución agradecida del caudal de socios que tenemos y de poder estar, en cierta medida, firmes en un momento de una situación económica compleja para las asociaciones civiles”, expresó.
Además, invitó a la comunidad a asociarse, destacando que el trámite puede realizarse mediante QR y débito automático, facilitando el pago de la cuota mensual.
“Hay que colaborar con el Centro Cultural, con la biblioteca, con todas las instituciones y los clubes, porque es de todos y para todos”, afirmó.
“Somos optimistas”
Más allá de la preocupación, Franco se mostró esperanzado luego de las gestiones realizadas en el Senado.
Consideró especialmente importante que los legisladores conozcan el impacto que tendría la medida sobre las instituciones de cada distrito.
“Somos optimistas. Creo que va a salir bien y que va a ser difícil para los senadores votar en contra de sus poblaciones representadas y de las instituciones de esos lugares”, concluyó.
El Centro Cultural continuará acompañando el reclamo junto a otras instituciones de la región, mientras espera el tratamiento del tema en el Senado y una definición que permita conservar el beneficio de la Zona Fría para las asociaciones civiles.











