La secretaria de Salud de Necochea, Andrea Perestiuk, advirtió que el sistema sanitario local atraviesa un momento de fuerte tensión producto del contexto económico, el aumento de la demanda y la reducción de programas nacionales, en un escenario que calificó como “complejo y desafiante”.
La funcionaria explicó que la situación social impacta de lleno en el sistema público: cada vez más vecinos dejan de pagar prepagas o tratamientos privados y recurren al hospital municipal. “Cuando la economía de las familias se deteriora, automáticamente aumenta la demanda en salud pública”, señaló.
En ese marco, remarcó que el municipio enfrenta una doble presión: más pacientes y menos recursos. Por un lado, crece la atención asistencial y la necesidad de medicamentos; por el otro, disminuyen los ingresos municipales y la coparticipación. “Es un cóctel realmente explosivo”, sintetizó.

Actualmente, el Hospital Ferreyra registra niveles de ocupación de camas cercanos al 100%, reflejando el alto nivel de exigencia del sistema. A esto se suma la dificultad para cubrir especialidades críticas, lo que genera demoras en turnos y atención ambulatoria.
Perestiuk también puso el foco en la salud mental, una de las áreas con mayor crecimiento en la demanda. Indicó que los casos vinculados al estrés, la crisis económica y las problemáticas familiares aumentan de manera sostenida, incluso en jóvenes. “Es una problemática cada vez más presente y compleja”, afirmó.
En paralelo, destacó algunos avances, como la incorporación de un tomógrafo en el hospital municipal, que permitió reducir traslados y mejorar la atención de pacientes internados, optimizando la logística del sistema.
Sin embargo, la funcionaria reconoció que uno de los mayores desafíos sigue siendo el recurso humano. La falta de médicos y enfermeros, especialmente en localidades del interior, obliga a reorganizar permanentemente el sistema. “No es solo una cuestión salarial, es una decisión de vida radicarse en esos lugares”, explicó.
En ese sentido, confirmó que se trabaja en reforzar la atención en La Dulce con la incorporación de una nueva médica que se radicaría en mayo, mientras continúan los esfuerzos para mejorar la cobertura en otras localidades como Claraz y Santa Marina.
Otro punto crítico es el recupero de costos a obras sociales y aseguradoras. Según explicó, el sistema se ve afectado por un nomenclador desactualizado y por deudas acumuladas desde 2023, lo que complica el financiamiento del hospital público.
A pesar del escenario, Perestiuk aseguró que el sistema sigue funcionando gracias al compromiso del equipo de salud y al acompañamiento del municipio. No obstante, fue clara al marcar el contexto: “La demanda crece todo el tiempo y el sistema está en tensión permanente”.
La advertencia no es aislada. Según la funcionaria, la situación se replica en la mayoría de los municipios bonaerenses, donde la crisis económica empieza a reflejarse con fuerza en uno de los servicios más sensibles: la salud pública.











