Ariel Rubén Acosta, un vecino, desde abril de este año, ha iniciado una cruzada personal que arrancó con la donación de “pelotas de fútbol y chalecos”. En comunicación con el periodista Jorge Gómez, durante el programa “Voces de la Ciudad”, que se emite por ESTACIÓN FREE, 90.3 del multimedios NQ, Ariel cuenta que se encuentra en una nueva cruzada, tratando de ayudar a la Escuela de Claraz, a raíz de un pedido que surgió, según cuenta, de “una charla con una maestra que me dijo que precisaba pizarrones blancos”.
Ariel detalla que “esos pizarrones para la Escuela de Claraz, que me lo pidieron porque yo tenía un pizarrón lamentablemente verde, antiguo, de la época nuestra”. La modernización es clave para el aprendizaje de los chicos. Sin embargo, el costo es un factor a considerar: cada pizarrón de 1.40 metros por 1 metro tiene un valor cercano a los “cien lucas”, como él mismo explica.

A pesar de la cifra, Ariel apela a la buena voluntad de la comunidad. “Sé que la economía está complicada”, reconoce. Su objetivo es conseguir el apoyo de empresas o firmas comerciales, o de cualquier particular que pueda colaborar. La mecánica es sencilla: quien desee sumarse puede contactarlo directamente a su teléfono, el 2262 317118. Él mismo se encarga de ir a buscar las donaciones.
Más allá de los pizarrones, la labor de Ariel se extiende a otras necesidades. Actualmente, también está abocado a la importante tarea de pintar el hospital de Fernández, contando con la valiosa colaboración de “Pinturería Colorshop”, quienes ya han donado pintura. Su compromiso es integral con las localidades del interior del distrito, Quequén, Claraz, Juan N. Fernández y La Dulce.
“No hay un tema político, acá no hay nada, simplemente de corazón”, enfatiza Ariel, dejando en claro que su motivación es puramente altruista.












