La historia de Necochea está tejida con los hilos de su pasado, y pocos elementos la representan tan icónicamente como el Puente Colgante “Hipólito Yrigoyen”. En diálogo con Miguel Abálsamo, desde los estudios de NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, el historiador y apasionado de la ciudad, Jorge Freitas, desentrañó los mitos y verdades que rodean a esta joya arquitectónica, desde su enigmática génesis hasta su vital importancia en el presente y futuro de la ciudad.
La fecha que conmemora cada 21 de julio, lejos de ser la de su inauguración, remite a su “génesis”, explicó Freitas. La singularidad de esta obra radica en que “se inaugura después de ser habilitado”. La gente, práctica por naturaleza, comenzó a usarlo incluso un año antes de su apertura oficial en 1929, como demuestran fotografías de la época con peatones y carros transitando por sus cables aún sin finalizar.
Freitas también desmintió el mito del origen extranjero de su diseño. Aunque la fábrica constructora era francesa, el diseño es “puramente argentino”, obra del ingeniero Palazzo, quien era además el director de Vialidad Provincial de aquel entonces.

Una Obra Maestra que Exige Cuidado y Visión de Futuro
El Puente Colgante no es solo una estructura; es una obra de ingeniería que ha resistido el paso del tiempo y las inclemencias del clima, incluyendo la devastadora inundación de 1980 que lo dejó “absolutamente solo”. Freitas explicó la razón de su resistencia: “Como es de metal, se mueve… Abajo tiene unos rollos especiales que le permiten eso. De un diseño espectacular. Es una maravilla, es una obra de arte”. Además, recordó que hace 30 años se logró declararlo Monumento Histórico Provincial para impedir el paso de camiones pesados, conscientes de que los vehículos actuales, con su peso y velocidad, representarían un riesgo mucho mayor que los de principios del siglo XX.
El historiador hizo un llamado vehemente a la protección del patrimonio local, extendiendo su preocupación al Parque Miguel Lillo. “El Parque Miguel Lillo, si se prende fuego, en dos días no queda nada”, advirtió, destacando la necesidad de “calles cortafuegos de 100 metros de ancho”. Para Freitas, es vital tomar “medidas drásticas” para evitar una catástrofe que podría destruir esta “maravilla que no se cuida”.
Mirando hacia el futuro, Freitas enfatizó la urgencia de construir nuevos puentes en Necochea para descongestionar el tráfico y potenciar el desarrollo. “Es necesario nuevos puentes en Necochea, indudablemente. Es necesario un puente, como seria el Nuevo Escurra”, afirmó. Proyectó un puente peatonal y de bicicletas, aprovechando una base existente. Este proyecto no solo sería funcional, sino también un nuevo espacio de recreación para las familias.
La conversación también se adentró en anécdotas históricas, revelando que el primer puente de Necochea, data de 1878, tres años antes de la fundación oficial de la ciudad, lo que “implica que había un gran movimiento ya”. Esto, según Freitas, demuestra que “Necochea, en realidad, ya estaba habitada. Lo que faltaba, como el puente, es habilitarla o inaugurarla”.
Finalmente, Jorge Freitas sentenció una verdad profunda sobre la identidad local: “No se quiere lo que no se conoce.” Subrayó la falta de difusión sobre la rica historia y patrimonio de Necochea, especialmente entre los jóvenes. Para él, es fundamental que estos conocimientos se incorporen en la educación primaria, para que las nuevas generaciones aprendan a valorar y cuidar lo propio.












