El delegado municipal de Quequén, Mario Wilgenhoff, trazó un panorama de la situación actual de la localidad tras las últimas lluvias, y puso el foco en las dificultades estructurales para dar respuesta a los reclamos vecinales.

El impacto de las lluvias en las calles de tierra
Las precipitaciones de los últimos días volvieron a dejar en evidencia uno de los problemas históricos de Quequén: el estado de sus calles.
“Cuando llueve seguido, las calles de tierra se rompen mucho más, sobre todo en zonas con desnivel donde el agua corre y genera grietas”, explicó el delegado.
Sectores como “El Bajo” y zonas cercanas al monumento de Malvinas fueron algunos de los más afectados, con importantes deterioros producto de la escorrentía.
Reclamos constantes y respuesta limitada
Wilgenhoff detalló que la gran mayoría de los reclamos llegan directamente a la delegación, desde donde se gestionan ante el ente vial.
“El 98% de los vecinos se comunica con nosotros. Muchas veces hago el reclamo en el momento, incluso adelante del vecino”, señaló.
Sin embargo, reconoció que la magnitud del problema supera la capacidad de respuesta.
“Son muchas calles y a veces no se da abasto”, admitió.
Falta de maquinaria propia: un pedido clave
Uno de los principales puntos planteados por el delegado es la necesidad de contar con herramientas propias en la delegación.
Actualmente, el área dispone de:
- Un camión
- Una camioneta
- Un tractor en reparación
- Herramientas menores
Pero no cuenta con maquinaria vial pesada.
“Yo siempre pedí una pala. Con eso podríamos dar respuestas más rápidas en situaciones urgentes”, explicó.
Según indicó, contar con equipamiento propio permitiría intervenir de manera inmediata en tareas básicas como nivelación, limpieza o relleno de calles.
Accesos y tránsito pesado, otro problema estructural
El estado de las calles también impacta directamente en la circulación del transporte pesado, especialmente en accesos clave vinculados al puerto.
“Hay sectores donde directamente no se puede pasar, sobre todo para camiones cargados”, advirtió.
A esto se suma la dificultad para ordenar el tránsito, con vehículos mal estacionados o abandonados, una problemática que también genera reclamos frecuentes.
Servicios, salud y reclamos que se repiten
En paralelo, Wilgenhoff hizo referencia a otras problemáticas que atraviesan a Quequén y localidades similares:
- Dificultad para conseguir médicos en zonas pequeñas
- Reclamos por servicios como pediatría
- Necesidad de fortalecer la infraestructura sanitaria
“Es muy difícil que un médico quiera radicarse en una localidad chica, pero hay que buscar soluciones”, sostuvo.
Obras frenadas y preocupación por el futuro
Otro de los puntos centrales es la paralización de obras clave, como la repotenciación eléctrica, fundamental para el crecimiento de la localidad.
“Estamos al límite de la capacidad actual. Es una obra indispensable para el desarrollo”, remarcó.
Además, cuestionó el freno de la obra pública, al considerar que impacta directamente en la calidad de vida de los vecinos.
El rol social de los clubes
En otro tramo de la charla, el delegado también destacó la importancia de los clubes como espacios de contención.
“Lo más importante es formar buenas personas, no solo jugadores”, afirmó, al remarcar el valor social del deporte en la comunidad.
Una gestión atravesada por la cercanía con el vecino
Pese a las limitaciones, Wilgenhoff destacó el contacto directo con los vecinos como una herramienta clave.
“Muchas veces llegan enojados, pero cuando charlás, entienden la situación”, explicó.
En ese contexto, reconoció que la gestión cotidiana implica equilibrar demandas urgentes con recursos limitados, en un escenario complejo que se repite en gran parte del interior del distrito.












