Lo que comenzó como un gesto sencillo terminó convirtiéndose en un emprendimiento familiar que hoy no da abasto. Cintia Andersen, reconocida en Necochea por sus clases de Zumba, volvió a sus raíces en la pastelería y, en apenas tres meses, logró consolidar “La Colmena – Horneando con Amor”, una propuesta casera que se ganó rápidamente el cariño y la fidelidad de sus clientes.

La idea nació casi sin planificación. “Yo siempre les llevaba budines a las chicas después de las clases y se los comían todos. Ahí empecé a pensar que podía funcionar”, contó Cintia durante la entrevista. Ese entusiasmo inicial se transformó en decisión cuando, junto a su esposo, apostó a encender nuevamente el horno y convertir la cocina de su casa en el corazón del proyecto.
Al principio, la propuesta apuntó a productos más saludables, pero el público fue marcando el rumbo. “Arranqué con edulcorante y harinas especiales, pero la gente me empezó a pedir chocolate, dulce de leche, frutos secos… y ahí entendí que tenía que ampliar”, explicó. Hoy, los budines siguen siendo el producto estrella durante todo el año, mientras que en diciembre los pan dulces se transformaron en los más buscados, al punto de tener que cerrar pedidos por falta de capacidad.
El crecimiento del emprendimiento también se apoya en el uso de redes sociales y en un contacto directo con los clientes. “Yo no lo llamo emprendimiento, lo llamo negocio. Me gusta hacer las cosas bien desde el primer día”, aseguró Cintia, quien se ocupa personalmente de la producción, la difusión y los repartos, muchas veces con la ayuda de su esposo.
Un capítulo especial lo ocupa su hija de cinco años, que se sumó con entusiasmo al proyecto. “Ella baja con los budines y su alcancía. Entendió todo: que el trabajo lleva esfuerzo y que tiene su recompensa”, relató entre risas. La pequeña ya es parte del reparto y del “marketing” espontáneo que caracteriza a La Colmena.
Con jornadas largas, hornos encendidos desde la mañana y una demanda que no deja de crecer, Cintia reconoce que el cansancio existe, pero también la satisfacción. “Le pongo amor a todo lo que hago. No sé hacerlo de otra manera”, resumió. Así, entre baile, harina y recetas caseras, La Colmena – Horneando con Amor se consolida como una de esas historias locales que muestran que, con trabajo y convicción, es posible reinventarse y crecer en Necochea.












