Desde hace casi ocho años, el Merendero Frutillitas de Quequén sostiene una tarea silenciosa pero fundamental en el barrio Seis Esquinas. Con esfuerzo familiar y el acompañamiento solidario de vecinos y comercios, el espacio brinda merienda y contención a más de 40 niños y 36 familias de la zona, incluyendo adultos mayores que también encuentran allí un lugar de ayuda y encuentro.
El merendero nació como comedor comunitario, impulsado por Milagros Blanco junto a su marido y sus dos hijas, ante la falta de espacios de asistencia los fines de semana, cuando los chicos no cuentan con el comedor escolar. “Veíamos que los chicos de lunes a viernes comían en la escuela, pero los sábados y domingos no tenían a dónde ir. Ahí empezó todo”, recordó Milagros durante la entrevista. Con el tiempo, y ante la dificultad para conseguir alimentos de manera constante, el proyecto se transformó en merendero, una modalidad que permite sostener la ayuda con leche y galletitas.
El funcionamiento no es sencillo: no cuentan con ayuda fija de organismos oficiales y dependen exclusivamente de donaciones. “No te voy a mentir, hay momentos muy complicados. Salimos a pedir, a mandar mensajes, a movernos todo el tiempo porque sabemos que hay chicos esperando esa taza de leche”, explicó Milagros. En ese camino, destacó el acompañamiento de panaderías locales, campañas solidarias y vecinos que colaboran de manera permanente.
Además de la merienda diaria, el Merendero Frutillitas se apoya en iniciativas comunitarias que refuerzan el trabajo, como campañas solidarias en fechas especiales y festivales a beneficio. “Todo lo hacemos en familia. Somos nosotros cuatro poniendo el cuerpo todos los días, pero lo hacemos por los chicos, por verlos sonreír”, señaló Milagros.
Desde el merendero recuerdan que siempre se necesita colaboración, especialmente leche, galletitas y alimentos. Quienes deseen ayudar pueden comunicarse al 2262 40-5074 o acercarse a calle 523 Nº 1014, entre 522 y 524, en Quequén. Frutillitas continúa demostrando que, aun en contextos difíciles, la solidaridad organizada sigue marcando la diferencia en la comunidad.












