En el marco del Día del Veterinario, Maximiliano Gago visitó los estudios de “Esta Mañana” y compartió una serie de recomendaciones destinadas a mejorar el cuidado y la calidad de vida de las mascotas.
El joven profesional, recibido durante la pandemia y dedicado a la atención veterinaria a domicilio, se refirió a la importancia de la castración temprana, el corte de uñas, los baños, la exposición al agua de mar y los riesgos asociados con el consumo de huesos.
“La castración puede realizarse desde aproximadamente los seis meses, tanto en machos como en hembras, siempre teniendo en cuenta el tamaño y el desarrollo de cada animal”, explicó.

La importancia de castrar antes del primer celo
Gago desmintió algunos de los mitos vinculados con la necesidad de esperar a que los animales alcancen una determinada edad o atraviesen su primer celo antes de realizar la intervención.
En el caso de los machos, reconoció que el estímulo hormonal puede generar un mayor desarrollo corporal cuando la castración se posterga, aunque aclaró que realizarla de manera temprana no representa una desventaja para su salud.
También destacó que, ante la gran cantidad de animales que permanecen en la vía pública, la castración resulta una herramienta indispensable para controlar la reproducción.
“Hoy, con la cantidad de animales que tenemos en la calle, la castración temprana es totalmente recomendable”, sostuvo.
En las hembras, el beneficio preventivo es aún más significativo, ya que realizar el procedimiento antes del primer celo reduce de manera considerable las posibilidades de desarrollar tumores mamarios.
“Con cada celo que pasa aumenta la posibilidad de que en el futuro aparezca un tumor de mama. Por eso es tan importante intervenir antes del primer estímulo hormonal”, afirmó.
El corte de uñas también es salud
El veterinario advirtió que muchas familias consideran el corte de uñas como una cuestión estética, cuando en realidad constituye una práctica fundamental para el bienestar de perros y gatos.
Cuando crecen demasiado, las uñas pueden curvarse, clavarse en la piel y producir infecciones dolorosas.
Gago contó que atendió casos en los que una uña terminó incrustada en el dedo de un animal y generó heridas de gravedad.
En una de esas situaciones, una lesión sufrida por un perro de edad avanzada se infectó y posteriormente desarrolló una miasis, provocada por la presencia de larvas.
“El animal estaba muy mal y hubo que retirar la uña, higienizar la herida y tratar la infección. Por suerte pudo recuperarse”, relató.
El problema puede pasar inadvertido especialmente en los animales de pelo largo, porque el pelaje oculta la zona de las patas.
Una de las señales más claras es el sonido que producen las uñas cuando el perro camina sobre pisos duros.
“Cuando empiezan a escucharse demasiado contra el piso, es momento de revisarlas”, recomendó.
¿Cada cuánto debe bañarse un perro?
Gago señaló que los perros no necesitan ser bañados con la misma frecuencia que las personas y que hacerlo excesivamente puede resecar su piel.
Como recomendación general, sostuvo que no deberían recibir más de uno o dos baños mensuales, salvo que exista una enfermedad dermatológica que requiera un tratamiento específico.
“El perro no está preparado para bañarse constantemente. Muchos baños pueden eliminar la protección natural de la piel y generar problemas”, explicó.
Cuando el objetivo es únicamente eliminar olores o realizar una higiene superficial, pueden utilizarse espumas o productos de baño en seco.
En los gatos, en cambio, el baño generalmente no es necesario porque ellos mismos se ocupan de su aseo mediante el acicalamiento.
Playa y pileta durante el verano
El veterinario afirmó que los perros pueden ingresar al mar, aunque recomendó enjuagarlos posteriormente con agua de la canilla.
La sal puede permanecer sobre el pelo y provocar resequedad o irritaciones en animales con piel sensible.
En las piletas, se debe prestar atención a la cantidad de cloro y evitar que la mascota ingiera grandes cantidades de agua.
“El agua de la pileta puede generar diarrea o algún cuadro digestivo, sobre todo cuando tiene mucho cloro. No suele tratarse de algo grave, pero hay que controlarlo”, indicó.
Los peligros de darles huesos
Gago fue categórico al recomendar que no se entreguen huesos pequeños a los perros.
Recordó una frase de un colega que señalaba que “el hueso, tarde o temprano, es trabajo para el veterinario”, debido a que puede clavarse, astillarse o generar una obstrucción intestinal.
Los huesos de pollo fueron identificados como los más peligrosos porque se rompen fácilmente y producen fragmentos afilados.
También advirtió sobre las costillas pequeñas de vaca, que pueden llegar al estómago y quedar atrapadas al intentar pasar hacia el intestino.
“El hueso no aporta ningún beneficio nutricional. Puede clavarse, tapar el intestino o quedar retenido en el estómago”, explicó.
En caso de utilizarlos solamente como entretenimiento, recomendó elegir huesos naturales de gran tamaño que el perro no pueda romper ni tragar, siempre bajo supervisión.
También desaconsejó los productos artificiales similares al cuero o al plástico que se comercializan para morder, ya que algunos contienen pegamentos y materiales de origen dudoso.
Atención veterinaria a domicilio
Maximiliano Gago destacó que se encuentra orgulloso de la profesión elegida y recordó que completó los seis años de la carrera sin interrupciones.
Actualmente desarrolla su actividad mediante atención domiciliaria y trabaja junto con otros profesionales para coordinar cirugías y tratamientos que requieren un espacio específico.
Quienes necesiten realizar una consulta pueden comunicarse al 2262-210470 o buscarlo en Instagram y Facebook como Veterinario Domicilio NECO.
“Es una profesión muy linda y apasionante. Estoy muy orgulloso de haber elegido este camino”, concluyó.












