La dirigente peronista Gisella Barbieri dialogó con el periodista Miguel Abalsamo por NECRADIO 98.3 del Multimedios NQ, sobre el legado imborrable de Eva Duarte de Perón, a raíz de su natalicio , que se cumpliera días atrás.. Gisella, con la experiencia de quien ha dedicado su vida a la militancia, desgranó la figura de Evita desde sus humildes orígenes hasta convertirse en un faro de justicia social y una adelantada feminista.
“Hablar de Eva emociona en principio, porque es una mujer que dejó de ser nuestra para traspolarse al mundo… fue bandera, fue canción, fue ópera de rock”. Para la dirigente, Evita no solo trascendió al peronismo y a la Argentina, sino que se erigió como “un emblema, una síntesis, un faro, un norte, de una dirigente política social que fue una avanzada para su época”.

En un contexto actual donde el movimiento feminista cobra fuerza, Gisella no dudó en afirmar: “La verdad que no hubo una feminista más vanguardista que Eva Duarte de Perón”. Con una convicción palpable, recordó los orígenes humildes de Evita, “una mujer que nació en el subsuelo de la patria” y que, a pesar de ello, “con su fortaleza” logró trascender hasta convertirse en un ícono mundial.
La imagen de una Evita vestida por Christian Dior contrasta, en el relato de Gisella, con la mujer que se plantó frente a la oligarquía para anunciar el fin de la caridad y el nacimiento de la justicia social. “Esa que tiene vestidos de princesa es la misma que se paró frente a la oligarquía y les planteó a la sociedad rural que se terminaba la limosna y la caridad porque en el país había nacido la justicia social”, enfatizó.
Gisella también trajo a la memoria la historia de su abuela, María Rojas, nacida en 1930, quien se convirtió en ciudadana plena gracias al voto femenino impulsado por Evita. “En ese momento las mujeres éramos ciudadanas de segundo nivel y ahí estaba mi abuela en Claraz después de una gran inundación yendo a votar y a ser presidenta de mesa caminando por arriba de las vías del ferrocarril”, relató con emoción.
Al reflexionar sobre la actualidad y con una profunda preocupación por las problemáticas sociales que persisten, Gisella señaló que la presencia de Evita se hace sentir “cada vez que nos acercamos a un barrio, cada vez que hablamos con un jubilado que no le alcanza para comprar sus remedios, cada vez que nos encontramos con un padre de familia que no consigue trabajo”.
Para quienes eligen el peronismo como una forma de vida el legado de Evita se convierte en un mandato: “donde hay una necesidad tiene que nacer un derecho inexorablemente”. En este sentido, reivindicó la política como herramienta transformadora, tal como lo hizo Evita al dignificar a las mujeres y priorizar el bienestar de la familia, “el átomo, la célula principal de nuestra sociedad”.
Finalmente, Gisela Barbieri resumió el profundo significado de Evita en su vida: “Para mí Evita, es mucho más que una bandera, es mucho más que una remera. No la tengo tatuada porque no uso tatuajes, pero a Evita la tengo tatuada en mi corazón, es la que guía mi accionar”. Y extendió su mensaje a todos los ciudadanos, más allá de su afiliación política, reconociendo que “muchos ciudadanos, aún sin abrevar al Movimiento Nacional Justicialista, la llevan en su corazón”.












