Desde hace más de una década, Juan Etchegoyen es una de las voces que identifica a la Necochea de verano. Su historia está íntimamente ligada a la Peatonal de la 83, un espacio que no solo lo vio crecer como artista, sino también como persona.

Juan comenzó a cantar en la calle en 2013, en una primera temporada que recuerda como dura y llena de dudas. El viento, la poca gente y la falta de respuesta del público casi lo hacen abandonar en su primer intento. Sin embargo, decidió insistir. Volvió días después, aprendió a leer a la gente, a entender los tiempos de la peatonal y a adaptar su repertorio. Con el correr de las temporadas, la calle le enseñó lo que ningún escenario formal le había dado hasta entonces: contacto directo, aprendizaje constante y humildad artística.
Con los años, su propuesta musical fue ampliándose. De un repertorio melódico y romántico pasó a incorporar ritmos populares, pedidos del público y canciones que jamás había imaginado interpretar. La peatonal lo obligó a abrir la cabeza, a soltarse corporalmente y a animarse a otros estilos, construyendo un show cercano, energético y profundamente humano.
Hoy, Juan no está todos los días en la calle. Aprendió a cuidar la voz y el cuerpo, redujo funciones y se permite descansar. Comparte la peatonal con otros artistas, en una convivencia que destaca por la organización y el respeto mutuo. Cada noche, cientos de personas se detienen a escucharlo, muchas de ellas repiten año tras año, sacándose fotos y llevando consigo recuerdos de distintas temporadas.
Además de su presencia en Necochea, Etchegoyen logró trascender fronteras gracias a las redes sociales. Sus videos se viralizan, mostrando la energía de la peatonal y funcionando como una postal viva de la ciudad. Esa visibilidad lo llevó a presentarse en otras provincias e incluso en el exterior, con shows en Uruguay y España, donde seguidores que lo conocieron desde la costa bonaerense viajaron para verlo en vivo.
A pesar de haber pisado escenarios y teatros, Juan tiene claro cómo quiere ser presentado: artista callejero. Un título que asume con orgullo y que resume una trayectoria construida desde la constancia, la cercanía con la gente y el amor por la música compartida al aire libre.












