Juan Gamba, actual Director de Cultura de Necochea, abrió las puertas de su historia en un diálogo íntimo y revelador con Federico Cañadas durante su programa “Esta Mañana” de NECRADIO 98.3, del multimedios NQ. Gamba transitó por los senderos de una vida rica en experiencias, desde su infancia en un almacén de barrio hasta su consagración en el mundo del arte y su inesperado regreso para revitalizar la cultura local.
La conversación continuó con un hito personal reciente: la celebración de sus 30 años en pareja con Enrique Parisey, un vínculo pionero en la ciudad. “Mirá, nosotros fuimos los primeros en Necochea y los terceros a nivel nacional”, recordó con orgullo, destacando la repercusión de aquel paso que trascendió lo legal para consolidar un amor de décadas. “Cuando nosotros ya llegamos a casarnos, yo ya tenía PAMI por parte de Enrique, yo había gestionado todo, habíamos hecho todo, o sea, habíamos conseguido lo mismo sin necesidad de la ley. Pero bueno, apoyo la ley y estoy totalmente de acuerdo con la ley”, reflexionó, dejando en claro su compromiso con la igualdad de derechos y el apoyo a la ley de matrimonio igualitario.

Nacido y criado en la misma casa de la calle 50 donde hoy reside, en el seno de una familia de almaceneros, Gamba evocó un Necochea de otra época, marcado por juegos sencillos en veredas de tierra y la calidez de un almacenero que era casi un miembro más de la familia. “Era de jugar a la bolita, hacer el hoyito en la vereda, que eran de tierra. Jugar a las figuritas, hacer con las tapitas de la penicilina que pedíamos en los hospitales, hacíamos los autitos de carrera, y les agrandábamos las gomas, y nos sentíamos que éramos de turismo carretera”, rememoró con una sonrisa nostálgica.
Su inquietud artística lo llevó a Buenos Aires a los 16 años, con la ilusión de estudiar teatro. Sin embargo, fue la danza clásica la que lo atrapó, una elección inusual para un varón en aquella época. “Se me ocurrió estudiar danza clásica en Necochea. No había. Es más, me fui a anotar y me dicen, no, no aceptamos varones”. Pero la perseverancia tuvo su recompensa, y Gamba no solo estudió danza, sino que llegó a bailar en el prestigioso Teatro Colón. “Entré al Colón y ya te veían desde otro lugar. O sea, eras el bailarín del Colón, me di ese placer”, confesó con satisfacción.
Su paso por el Colón lo sumergió en un mundo mágico y delirante, lleno de personajes fascinantes. “A mí siempre lo que me encantaba era ir a tomar un café en el bar del teatro porque ahí era como que estabas en una fantasía tan loca, tan loca. Porque veías entrar un guerrero, una monja… Cualquier personaje, bailarinas, los de la ópera, y era una fantasía tan hermosa, tan delirante”, describió con entusiasmo.
Tras dejar el Colón, Gamba regresó a Necochea tras el fallecimiento de su padre, un giro inesperado que lo llevó a abrir un almacén en el mismo lugar de su infancia. Fue en ese momento cuando conoció a su compañero de vida, Enrique Parisey, un artista plástico que lo impulsó a explorar nuevas facetas creativas. “Él no podía creer, con toda la creatividad que yo tenía, que esté vendiendo papas”, recordó entre risas.
La dupla Gamba-Parisey pronto se convirtió en un motor cultural para Necochea, primero colaborando en carrozas memorables y luego, tras un giro del destino, con Juan asumiendo como Director de Cultura durante el gobierno de Julio Miguel Municoy, lugar al que posteriormente volvería durante la gestión actual del intendente Arturo Rojas. “Arturo me dio un sí rotundo cuando me dijo, vas a tener tu Dirección de Cultura, yo no lo podía creer y bueno, cumplió y tenemos la sede, que la gente hoy ya sabe dónde existe Cultura, antes no se sabía dónde estaba”, destacó, agradecido por la oportunidad de transformar la escena cultural local.
Uno de los logros más significativos de su gestión ha sido el reconocimiento y la remuneración de los artistas locales, algo que antes no sucedía. “Hoy por hoy al artista local se le está pagando sus actuaciones. Y eso es fundamental, se le dio mucha importancia a lo que es el folclore también”.
Al reflexionar sobre su vida, Juan Gamba se define como un hombre feliz y realizado. “Yo soy muy feliz, soy muy feliz, tengo lo que necesito, me gusta, me gusta viajar y ahora ya, como digo yo, es la época de disfrutar”, expresó con serenidad.
Con la sabiduría de quien ha vivido intensamente y ha sabido transformar cada experiencia en aprendizaje, Juan Gamba dejó un mensaje de resiliencia y autenticidad. Su historia, marcada por la pasión por el arte y el amor incondicional, resuena como un faro para aquellos que buscan vivir su vida con plenitud, sin importar los mandatos ni los prejuicios. “Cuando vos te respetás a vos como persona, la manifestación es la misma después”, concluyó.












