Los músicos Federico Larragneguy y Germán Buodo, impulsores del festival “Rock de Acá”, visitaron el programa “Esta Mañana” para adelantar detalles de una nueva edición del evento solidario que reúne a bandas de Necochea y Quequén y que ya se consolidó como una cita cultural de temporada. Con una identidad profundamente local y el objetivo de acompañar a instituciones que asisten a familias vulnerables, la propuesta vuelve a crecer en organización, alcance y profesionalización.
Buodo explicó que la esencia del festival combina identidad y solidaridad: “‘Rock de Acá’ juega con dos sentidos: es rock de acá, de nuestra ciudad, y también rock de acá, del corazón”. Bajo ese espíritu, las bandas locales se unieron para impulsar un evento gratuito donde la entrada es una colaboración voluntaria que se transforma en alimentos, ropa, útiles escolares y donaciones destinadas a comedores, merenderos y hogares de la zona.
Este año, la organización decidió dividir la experiencia en dos etapas conectadas entre sí. La primera, el 13 de diciembre en WO, será a la gorra y tendrá como finalidad recaudar fondos para contratar un técnico en sonido que permita elevar la calidad del espectáculo principal. “Queremos que el festival suene cada vez mejor. La gente lo merece y los músicos también”, señaló Buodo. La segunda fase será el 1 de febrero, desde las 18, en el anfiteatro del Parque Miguel Lillo, un escenario histórico que vuelve a cobrar vida con cinco bandas locales y un público convocado a donar elementos útiles para quienes más lo necesitan.
Larragneguy destacó el valor cultural del género y de la movida local: “El rock cuenta historias, refleja épocas y sigue siendo una forma artística de decir cosas. En Necochea hay mucho talento, pero a veces faltan espacios para que esas bandas muestren lo que hacen”. Según los organizadores, el festival busca justamente abrir ese lugar, visibilizar la producción musical de la ciudad y fortalecer un circuito que viene creciendo entre músicos jóvenes y bandas consolidadas.
Las donaciones serán destinadas a instituciones como Hogar Preciosa Semilla, Parroquia Itatí, Parroquia Santa Teresita, Hogar Frutillitas e Instituto CEC, fortaleciendo el carácter solidario que distingue al proyecto. Además, quienes colaboren participarán del sorteo de remeras oficiales del festival.
Los organizadores resaltaron también el clima de compañerismo entre músicos locales: “No hay competencia. El arte no compite. Se armó una verdadera familia del rock, donde todos nos apoyamos”. Sobre el cierre, remarcaron la energía especial del anfiteatro y la expectativa para el show principal: “Tocar ahí es mágico. Es un lugar que no tiene que caer. Queremos que la gente vuelva a vivirlo”.












