Un nuevo gigante internacional del comercio agrícola, con grandes implicancias en Argentina, acaba de nacer mediante la fusión de la empresa estadounidense Bunge y la neerlandesa Viterra -propiedad en parte de la minera suiza Glencore, con una fuerte presencia con sus dos plantas ubicadas en Quequén. Quequén

Según el acuerdo, los accionistas de Viterra recibirán unos 65,6 millones de acciones de Bunge, valoradas en unos 6.200 millones de dólares (5.700 millones de euros), y unos 2.000 millones de dólares en efectivo.
Bunge posee terminales agroexportadoras en Bahía Blanca, Puerto General San Martín, Campana y Ramallo, a lo que se suma una extensa red de acopios en diversos puntos del interior argentino. Viterra, en tanto, tiene la aceitera más grande del mundo (Renova, en Timbúes) y los complejos bonaerenses de Bahía Blanca, Daireaux y Quequén.

Bunge, con sede en San Luis (Misuri, EE.UU.), es el mayor procesador mundial de aceite vegetal y cuenta con unos 23.000 empleados repartidos en más de 40 países, entre ellos Brasil y Argentina.
La empresa estadounidense es una de las mayores compañías de comercio agrícola a nivel mundial junto a ADM, Cargill y Louis Dreyfus.

Viterra, que está controlada por Glencore junto a dos fondos de pensiones canadienses, es otra gran empresa de comercio agrícola con más de 17.500 trabajadores y presencia en 37 países.
Ante una consulta del diario La Nación, el consultor Eddy Fay analizó de esta manera la operación Bunge-Viterra:
“Es el próximo paso en las consolidaciones del ecosistema agroindustrial. Empieza con esta unión de dos empresas que se complementan a nivel mundial. En el caso de la Argentina, también se complementan y tendrán que asegurar esas sinergias para que redunde en un buen negocio, tanto para Bunge y Viterra como para los productores”, dijo.
Para Fay, “no debería haber impacto en la Argentina” de la transacción. Pero precisó: “Si se convierte en el mayor originador y de mayor molienda, y para que ello sea sostenible, tendrá que incentivar al productor con propuestas de valor”.
Por su parte, una fuente de la agroexportación consideró sobre el escenario que se abre para la operación en el país.
“En la Argentina son dos actores centrales en la industrialización de soja, incluyendo biodiésel, por lo que seguramente potenciarán las exportaciones del sector”.












