A pocas semanas del inicio de una nueva temporada de Turismo Carretera, Juan Bautista De Benedictis transita un verano muy distinto al descanso. Con la mente puesta en el arranque del campeonato, el piloto se encuentra en plena etapa de preparación deportiva, armado de estructura y definición de presupuesto, una de las tareas más complejas dentro del automovilismo nacional.

El cambio de equipo marcó el inicio de este 2026. Tras la modificación de marca dentro de su anterior estructura, De Benedictis debió buscar nuevos rumbos y confirmó su incorporación al RUS Med Team, con base en Arrecifes. Allí se está construyendo un auto completamente nuevo, con el objetivo de llegar de la mejor manera a las primeras pruebas habilitadas en febrero y al debut del campeonato, previsto para el 15 de febrero en El Calafate. “En el TC es muy frecuente cambiar de equipo. A veces es por rendimiento, otras por presupuesto o por cuestiones de marca”, explicó.
Justamente, el aspecto económico aparece como uno de los mayores desafíos de la categoría. El propio piloto reconoció que conseguir y sostener patrocinadores durante todo el año es la parte más difícil del automovilismo. “En base al presupuesto también elegís el equipo. Los acuerdos suelen ser anuales, pero vivimos en Argentina y pueden surgir imponderables”, señaló. En su caso, la relación directa con los sponsors es clave: “Generalmente a las empresas les gusta tratar con el piloto, y hace años que me ocupo personalmente de eso”.
Más allá del trabajo fuera de la pista, la preparación física ocupa un rol central. Con autos cada vez más exigentes, mayor carga aerodinámica, direcciones más pesadas y carreras extensas, el estado físico se volvió determinante. “Antes no se le daba tanta importancia, hoy es fundamental. Además, ya no tengo 20 años”, reconoció con honestidad el piloto, que debutó en el TC a los 20 y este año cumplirá 21 temporadas consecutivas en la categoría.
El Turismo Carretera, con más de 60 autos por carrera y un parque que seguirá creciendo, se consolida como una de las categorías más competitivas del país. De Benedictis lo ejemplificó con un dato contundente: el año pasado solo ocho pilotos ganaron carreras, pese a que compiten más de 60. “Es un deporte muy ingrato. Podés hacer todo bien y aun así no se da, porque influyen muchos factores que no dependen solo del piloto”, reflexionó.
El apellido De Benedictis tiene un peso propio dentro del automovilismo argentino. Juan Bautista lo reconoce, aunque remarca que con el tiempo fue construyendo su propio camino. “Al principio sentís que te miran para ver qué hace el hijo de Johnny, pero después hacés tu historia”, afirmó. Con más años en pista que su propio padre y una trayectoria consolidada, el vínculo con la gente sigue siendo uno de los grandes motores. “Cuando ganás una carrera de TC, como en La Pampa, y te espera la gente en la ruta, eso no se paga con nada”, destacó.
De cara al nuevo campeonato, el objetivo es claro y tan ambicioso como siempre: pelear por el título. “Salir campeón del TC es el sueño. Sé lo difícil que es y que muy pocos lo logran, pero las ganas y las posibilidades están”, aseguró. Con trabajo, constancia y la pasión intacta, Juan Bautista De Benedictis vuelve a acelerar rumbo a una nueva temporada, llevando consigo la ilusión propia y la de muchos fanáticos que esperan verlo, finalmente, en lo más alto.












