La rotonda de ingreso a Quequén y Necochea, que deberían ser el punto de bienvenida a nuestra ciudad, se ha convertido en un triste espectáculo de abandono y desidia. A la vista de todos, los pastos crecidos y las malezas dominan el paisaje, acumulando basura y propiciando la proliferación de ratas. Sin embargo, lo más alarmante es la presencia de un edificio viejo y abandonado, cuyo estado deplorable evidencia la falta de responsabilidad de su dueño privado. Se trata de una ex estación de servicio, en la denominada rotonda de “Armando J. Ríos”.
En la propia rotonda esta mañana personal de la Delegación Municipal se hallaba cortando el pasto.
Los vecinos de la zona no esconden su indignación. “Este edificio es un foco de inseguridad y enfermedades”, afirma Juan, un residente preocupado. “Las ratas están por todos lados y la basura atrae aún más problemas”. Las malezas y los pastos altos no solo obstaculizan la visibilidad, sino que también contribuyen a la sensación de peligro constante. El alto tránsito de camiones, y de vehículos particulares que ingresan a la ciudad se encuentran en la rotonda con escasa visibilidad.

Es crucial señalar que, aunque el estado municipal tiene un rol fundamental en el mantenimiento de los espacios públicos, en este caso específico, la mayor responsabilidad recae sobre el propietario privado del edificio abandonado. Este inmueble, en ruinas y sin ningún tipo de cuidado, no solo afea la entrada a nuestras ciudades, sino que representa un serio riesgo para la comunidad.
“Es inaceptable que el dueño de este lugar no haga nada al respecto”, dice otra vecina afectada. “El municipio hace lo que puede, pero si los propietarios privados no se hacen cargo de sus responsabilidades, esto no va a cambiar”. Los vecinos claman por una solución y exigen que el dueño intervenga de inmediato.
El ingreso a Quequén y Necochea debería reflejar la belleza y hospitalidad de nuestra gente, no ser un testimonio del abandono y la negligencia. Este problema no solo afecta a los residentes locales, sino también a los turistas, quienes se llevan una mala primera impresión de nuestra ciudad. Es una situación que daña nuestra imagen y podría tener repercusiones negativas en el turismo.
La colaboración entre el sector público y privado es esencial. Las autoridades municipales pueden y deben actuar, pero sin el compromiso y la acción del propietario de este lunar abandonado cualquier esfuerzo será insuficiente. Es imperativo que el dueño de este inmueble asuma su responsabilidad y colabore en la limpieza y mantenimiento del área. Quizá también, como aporte a la ciudad podría efectuar y apadrinar ese sector para un cambio estético general.
En conclusión, la rotonda de ingreso a Quequén y Necochea necesita una intervención urgente y efectiva. Es hora de que los involucrados asuman su responsabilidad y actúen con prontitud para transformar estas áreas en un verdadero símbolo de bienvenida y progreso. Con el esfuerzo municipal sólo no alcanza.












