El programa radial “Esta Mañana” de Nec Radio, conducido por Federico Cañadas y Nicolás Mario Tambascia, recibió con alegría a Melisa García, la actual Miss Universo Provincia de Buenos Aires, una mujer que trasciende la belleza física para abrazar una vida multifacética y comprometida con la educación y el empoderamiento femenino.
La trayectoria de Melisa en el mundo de los certámenes marca un camino que comenzó a los 14 años y que la ha llevado a obtener alrededor de 20 coronas a nivel local, provincial y nacional. Sin embargo, rápidamente se revela que detrás de la reina de belleza hay mucho más: Melisa es mamá, esposa, docente, psicopedagoga y una emprendedora con proyectos en radio y televisión.
Ante la pregunta de cómo logra equilibrar tantas facetas, Melisa confiesa que las horas del día a veces no alcanzan, pero su clave reside en una agenda “muy estructurada” que sigue al pie de la letra. Esta organización le permite cumplir con sus compromisos laborales, familiares y sus proyectos personales.

La reciente participación de Melisa en la preparación para Miss Universo la llevó a viajar intensamente a La Plata durante dos meses, dedicándose a pulir aspectos cruciales como protocolo, cultura general, oratoria, pasarela y proyección. Esto subraya el cambio significativo en los concursos de belleza, donde la belleza física ya no es el único atributo valorado. “Ahora no solamente se vuelve la mujer una belleza, sino una mujer con algo integral, donde pueda comunicar un mensaje, donde pueda tener proyectos sociales, donde pueda levantar la voz en pos de situaciones importantes”, explica Melisa.
Ella misma encarna este nuevo paradigma. Su proyecto actual, “El poder de la voz”, busca empoderar a mujeres a través de la psicología, ayudándolas a proyectar sus sentimientos, mejorar su oratoria y hacer escuchar sus voces. Además, su trabajo como orientadora escolar en jardines de infantes también se centra en el desarrollo emocional de los niños.
Melisa también comparte su experiencia en eventos como “Mujeres, dinero y rock”, destacando el creciente protagonismo femenino y la importancia de que las mujeres hagan valer su voz. Sin embargo, reflexiona sobre las formas en que a veces se manifiesta este empoderamiento, abogando por el respeto y reconociendo el lugar fundamental de la mujer en la sociedad.
En relación a los concursos de belleza, Melisa enfatiza la evolución hacia la celebración de la diversidad y la inclusión. Recuerda cómo los requisitos eran estrictos en el pasado (edad límite, soltería, no haber tenido hijos), pero hoy se valora la integralidad de la mujer.
Al hablar de su propio camino, Melisa relata cómo su hermano la inscribió por sorpresa en el reinado de Quequén a los 14 años, donde ganó una computadora que le sirvió para sus estudios. A partir de ahí, su aventura en los certámenes la llevó a obtener numerosas coronas, siempre utilizando los premios para su formación académica. Su mensaje para las jóvenes es claro: “Cada uno se tiene que poner una meta y trabajar para ello. No hay nada que nos regalen, sino es ponerle corazón, ponerle ganas e ir para adelante”.
Melisa también aborda el aspecto económico de participar en estas plataformas, reconociendo que representa un costo significativo que, en su caso, ha sido cubierto por el apoyo familiar y su propio trabajo. Lamenta la falta de acompañamiento económico por parte de municipios o empresas, ya que considera que estos concursos son eventos de interés cultural que promueven el intercambio y la amistad.
Finalmente, Melisa reflexiona sobre la falta de información y los prejuicios que existen en torno a los certámenes de belleza, donde a menudo se juzgan sin conocimiento y se recurre a comentarios ofensivos. Su objetivo es que la gente piense en la persona detrás de la imagen y se informe antes de opinar. Destaca el cambio positivo en las nuevas generaciones, que muestran una mayor apertura y respeto por la diversidad.
Al dejar la corona de lado, Melisa comparte un vistazo a su vida cotidiana: una rutina intensa que incluye llevar a su hija al colegio, gimnasio, trabajo en radio y televisión, tareas del hogar y su academia de modelaje. En esta última, vuelca su vocación pedagógica y su deseo de brindar a sus alumnos el trato y las oportunidades que ella no tuvo en sus inicios. Su academia es su “gran familia”, donde la psicología y la pedagogía se entrelazan con el mundo de la moda para formar personas integrales.
Con cuatro títulos universitarios y más de 300 capacitaciones, Melisa García es un ejemplo de que la belleza puede ir de la mano con la inteligencia, el compromiso social y una profunda vocación por la educación. Su historia inspira a las jóvenes a perseguir sus metas con pasión y a cultivar su ser interior, recordando que “la belleza dura un tiempo, y después queda realmente lo que sos”.












