La llegada del calor vuelve a activar un fenómeno que se repite año tras año: la presión social por “llegar al verano” en apenas unas semanas. En un contexto donde las redes impulsan cuerpos ideales, desafíos imposibles y dietas mágicas, la Dra. Emilia Petrarca —médica clínica— dejó una advertencia contundente al aire de Esta Mañana: los cambios bruscos pueden derivar en problemas graves de salud.

Petrarca describió con claridad la escena típica de estas semanas: personas que vienen de meses de sedentarismo, poca hidratación y alimentación desordenada, y que de repente pasan a dietas casi líquidas, rutinas restrictivas o ayunos prolongados, mientras se inscriben en clases de spinning o entrenamientos de alta intensidad “como si fueran atletas profesionales”. El resultado: mareos, caídas de presión, descompensaciones… y un riesgo mayor del que muchos creen.
La médica explicó un cuadro que se vuelve cada vez más frecuente y del que casi no se habla: la rhabdomiólisis, una urgencia médica real. Ocurre cuando el músculo, sometido a un esfuerzo excesivo y sin preparación, se rompe y libera sustancias tóxicas a la sangre. El signo más evidente es la orina oscura, “como Coca-Cola”, junto a un dolor muscular desproporcionado, inflamación y malestar general. Puede terminar en una falla renal. “Esto es grave. Y pasa. La gente tiene que saberlo”, remarcó.
Además, llamó la atención sobre el auge del ayuno intermitente. No lo descartó, pero fue precisa: “No es para todos, no es igual para cada cuerpo y no es algo para hacer sin supervisión profesional. Hay personas que directamente no lo toleran”. Recordó que muchas de las tendencias actuales nacen en redes sociales, donde influencers sin formación dan pautas nutricionales que pueden ser peligrosas para adolescentes y jóvenes.
En contraposición, Petrarca propuso un enfoque simple, accesible y realista: cambios progresivos, alimentación ordenada, planificación diaria y actividad física sostenida en el tiempo. Recomienda empezar por lo posible: caminar, hidratarse, organizar la heladera con verduras listas, evitar las restricciones extremas, anotar lo que uno come para identificar errores y, sobre todo, escuchar el cuerpo. “La salud es una construcción, no un desafío de un mes”, afirmó.
También destacó que el ejercicio de fuerza —a cualquier edad— es clave para la salud muscular, la prevención de lesiones y la calidad de vida. Y recordó que hay alternativas económicas: caminar, usar bicicleta, convertir la bici en fija con un rodillo, moverse dentro del trabajo o sumar pequeñas rutinas sin necesidad de gastar.
Su mensaje final fue claro: empezar está bien, pero hacerlo mal puede costar caro. “Es buen momento para cuidarse, siempre. Pero sin locuras, sin dietas mágicas y sin ejercicios para los que el cuerpo no está preparado. Siempre con supervisión y progresivamente. No se puede recuperar en un mes lo que no se hizo en los otros once”.












