Con una participación más amplia y la incorporación de nuevos actores públicos y privados, se desarrolló en Necochea el segundo conversatorio destinado a poner en común el trabajo que realizan distintas instituciones frente a problemáticas que atraviesan a la comunidad.
La jornada dio continuidad a una primera experiencia y permitió profundizar el intercambio. En esta oportunidad, los principales ejes fueron la violencia, los consumos problemáticos, la discapacidad y la salud mental, con una mirada que apuntó especialmente a la necesidad de encontrar respuestas colectivas.
Los organizadores recuperaron al comienzo las principales conclusiones del primer encuentro y destacaron el crecimiento alcanzado en esta segunda convocatoria, tanto por la cantidad de instituciones participantes como por la diversidad de sectores representados.
Mientras que de la primera experiencia habían formado parte entidades como El Samaritano y Casa PIC, en esta oportunidad se incorporaron, entre otras, el Hospital Domingo Taraborelli y el CPA. La presencia de organismos estatales permitió ampliar el intercambio y avanzar sobre uno de los objetivos centrales: fortalecer la articulación entre lo público y lo privado.
Una red que busca seguir creciendo
Más allá de las diferentes problemáticas expuestas, uno de los conceptos que atravesó la jornada fue que las respuestas no pueden depender únicamente del esfuerzo individual de una persona o de una institución.
El segundo conversatorio permitió que organizaciones que trabajan diariamente en Necochea pudieran conocerse, compartir sus experiencias y comenzar a pensar posibles proyectos en conjunto.
La intención es que esa red continúe ampliándose en próximos encuentros, incorporando instituciones que todavía no participaron y generando una articulación cada vez mayor entre quienes trabajan en salud mental, discapacidad, consumos, violencia e inclusión.
También se puso en valor el enorme capital humano que tiene Necochea en este ámbito. Muchas de estas organizaciones sostienen diariamente prestaciones, acompañamientos y espacios de contención en un contexto económico complejo, con recursos limitados y costos cada vez mayores para mantener sus estructuras.
Los jóvenes y la construcción de proyectos de vida
Otro de los puntos que tomó fuerza durante el conversatorio fue la situación de los jóvenes y la necesidad de pensar qué herramientas puede brindar la propia comunidad frente a problemáticas relacionadas con consumos y salud mental.
A partir de una población juvenil que ronda las 25.000 personas en el distrito, según la referencia al Censo 2022 realizada durante la jornada, se planteó la importancia de cambiar el enfoque: no solamente discutir los problemas existentes, sino pensar qué condiciones hacen falta para que los jóvenes puedan construir un proyecto de vida en Necochea.
En ese marco apareció la propuesta de avanzar hacia una suerte de espacio de gestión comunitaria para las juventudes, capaz de reunir a instituciones, organizaciones, Universidad, organismos públicos, empresas y otros sectores de la sociedad.
También surgió la posibilidad de impulsar un voluntariado social que permita incorporar nuevas personas al trabajo comunitario y acompañar iniciativas que actualmente son sostenidas por diferentes organizaciones.
Construir paz también desde lo cotidiano
La construcción de la paz y la convivencia tuvo asimismo un lugar destacado. Durante una de las intervenciones se recuperaron experiencias iniciadas años atrás alrededor de la concientización sobre el desarme, pero llevando actualmente la discusión hacia un concepto mucho más amplio.
La mirada planteada fue pensar la paz no simplemente como ausencia de violencia, sino como la capacidad de una comunidad para generar vínculos, acompañamiento, cooperación y herramientas que permitan atravesar los conflictos sin que la violencia se convierta en la respuesta.
En ese recorrido también se recordó una experiencia desarrollada en 2012 en el Hospital Taraborelli, donde adolescentes participaron junto a personas próximas a ser externadas en un proyecto productivo. Más allá de la actividad concreta, el valor de aquella iniciativa estuvo puesto en generar encuentro, integración y cooperación.
De conocerse a trabajar juntos
El desafío que dejó planteado este segundo conversatorio es avanzar un paso más. Que las instituciones no solamente sepan qué hace cada una, sino que puedan colaborar, compartir recursos y eventualmente construir proyectos y objetivos comunes.
La convocatoria también dejó abierta la necesidad de sumar a sectores que todavía tienen poca presencia en estos espacios, particularmente actores con capacidad de decisión política y económica.
De esta manera, el segundo encuentro mostró un crecimiento respecto de la primera experiencia y reafirmó una idea central: frente a problemáticas complejas como la salud mental, los consumos, la violencia y la discapacidad, las respuestas necesitan cada vez más del trabajo articulado de toda la comunidad.
El objetivo ahora será darle continuidad a esa construcción, ampliar la participación y transformar los vínculos que comenzaron a generarse entre las instituciones en proyectos concretos para Necochea.











