En diálogo con “Esta Mañana”, por NecRadio 98.3 del Multimedio NQ, el padre Gonzalo relató los robos sufridos esta semana en dos capillas de Necochea y destacó especialmente la respuesta solidaria de la comunidad, que permitió reponer rápidamente buena parte de los elementos sustraídos.
El primero de los hechos ocurrió en la capilla San Pablo, ubicada en avenida 88 entre 29 y 31, en el sector de barrio Los Álamos. Allí, cuando integrantes de un espacio barrial llegaron para desarrollar talleres y brindar la merienda, se encontraron con que desconocidos habían ingresado al lugar.
“Se habían llevado la garrafa, mercadería y habían dejado algunas cosas revueltas”, explicó el sacerdote.
Al día siguiente se produjo un episodio de características similares en la capilla Buen Pastor, ubicada en calle 69 entre 84 y 86, en barrio Los Naranjos.
Tres garrafas robadas y una respuesta inmediata
Entre ambas capillas fueron sustraídas tres garrafas, un elemento fundamental para poder sostener las actividades alimentarias que se realizan durante la semana.
En San Pablo, por ejemplo, se cocina para alrededor de 100 personas los martes y jueves, mientras que en Buen Pastor se brinda la merienda dos veces por semana.
“Ese martes a la noche hubo familias que se quedaron sin la comida porque no teníamos garrafa”, lamentó Gonzalo.
Sin embargo, la respuesta de la comunidad no tardó en llegar.
“Entre las dos capillas se llevaron tres garrafas y ayer a la tarde ya teníamos cinco”, contó entre risas.
Incluso recordó que una mujer lo llamó para avisarle que estaba llevando otra colaboración.
“Le dije: ‘Bueno, basta de garrafas, no vamos a poner una estación de servicio’”, bromeó, dejando en evidencia la magnitud de la solidaridad que despertaron los hechos.
“La gente nos ayuda muchísimo”
Más allá del impacto inicial, Gonzalo destacó que las capillas pudieron continuar con sus actividades gracias al acompañamiento de vecinos y colaboradores.
“Nos sentimos muy acompañados. La gente nos ayuda un montón y eso es para agradecer”, remarcó.
También señalaron que las ventanas dañadas pudieron repararse y que las actividades de asistencia comenzaron rápidamente a normalizarse.
El sacerdote insistió en que el objetivo central no es acumular alimentos dentro de las instituciones sino hacerlos llegar a las familias que realmente los necesitan.
“En las casas de las familias hace falta. Ojalá en la capilla no tengamos alimentos porque eso significa que llegaron a destino”, explicó.
Cáritas acompaña a unas 120 familias
Durante la entrevista, Gonzalo describió además el crecimiento que tuvo la demanda de asistencia social en los últimos años.
Actualmente Cáritas acompaña a alrededor de 120 familias.
“Cuando llegué acá, en diciembre de 2020, acompañábamos unas 30 o 40 familias. Hemos crecido exponencialmente”, señaló.
A eso se suman otros espacios de acompañamiento, como merenderos y grupos que trabajan con niños y familias vinculadas a la catequesis.
Según explicó, mes a mes resulta necesario renovar productos básicos porque rápidamente son distribuidos.
“Un mes pedís aceite y al mes siguiente ese aceite ya no está más. Es una situación que preocupa”, sostuvo.
Una red solidaria que atraviesa distintas parroquias
Gonzalo aclaró que el trabajo social no se limita a una sola comunidad religiosa y destacó las acciones que se desarrollan en diferentes puntos de Necochea y Quequén.
Mencionó, entre otros ejemplos, la tarea de Medalla Milagrosa, donde se brinda comida a personas en situación de vulnerabilidad; las acciones de la comunidad de Lourdes mediante la denominada Noche de la Caridad; y el espacio que funciona en Santa María del Carmen durante la madrugada para recibir a quienes necesitan un lugar donde permanecer.
“Esto no es solamente Santa Teresita. Hay muchas parroquias y comunidades haciendo un trabajo enorme”, destacó.
Quienes quieran colaborar pueden acercarse a cualquier parroquia o capilla cercana.
En el caso de su comunidad, informó que las redes sociales pueden encontrarse como “Parroquia Teresita Neco”, donde también se difunden teléfonos y detalles de las campañas.
“No queremos solamente buscar culpables”
El padre Gonzalo también dejó una reflexión sobre los robos sufridos.
Aseguró que el impacto genera naturalmente bronca, cansancio e incertidumbre, pero pidió intentar mirar detrás de cada situación.
“Estamos atravesando una crisis económica muy fuerte, pero también una crisis social, de valores y de mucha violencia”, expresó.
Y agregó: “Nos etiquetamos, nos señalamos y enseguida buscamos culpables. Me parece que el Evangelio va por otro lugar”.
Incluso se refirió a quienes ingresaron a las capillas.
“Evidentemente detrás hay una situación de desesperación o vulnerabilidad. Puede venir de una crisis económica, de una historia de vida o del consumo”, señaló.
“Me encantaría poder abrazarlos y decirles que no están solos. Obviamente no estamos de acuerdo con lo que hicieron, pero intentamos entender y no juzgar”, agregó.
Un agradecimiento especial a los catequistas
Antes de finalizar, Gonzalo aprovechó para enviar un saludo especial a los catequistas en su día.
“Muchas veces no somos los curas los que sostienen todo. Son los catequistas los que están en las capillas, reciben a las familias, acompañan a los chicos y sostienen semana tras semana la vida de las comunidades”, expresó.
Y concluyó: “No podríamos hacerlo sin ellos”.












