Rodolfo Dones, figura emblemática de la gastronomía necochense, nos transportó a una época dorada de la ciudad, al dialogar en el programa “Esta mañana” con Federico Cañadas y Nicolás Mario Tambascia, que se emite por NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ. Hablar de los cafés de los años ’70 y ’80 en la Villa Díaz Vélez es hablar de Tatalo y Serafín, dos nombres que eran “la cita obligada”. Tatalo, un punto de encuentro para “los chicos de juventud, pibes, estudiantes”, mientras que Serafín era el lugar de los “más de los cotidianos, del quehacer de Necochea en el laburo”.
La historia de Tatalo comenzó en la década del 60, cuando su padre, junto a un cuñado, adquirió el local. Poco después, su padre se quedó solo al frente, y Rodolfo, con apenas 9 años, ya era parte de ese universo. A los 14 o 15 años, junto a su hermano, se sumó de lleno al trabajo. “Laburaba mi vieja, mi tía, todos”, recordó con una sonrisa. Las temporadas de invierno, asegura, “no se notaban acá” gracias al movimiento constante, incluso en los meses más fríos.

Rodolfo evoca con claridad el día a día: “Yo con la bandeja, Carlos, mi hermano, estaba atrás de la barra”. El espacio, que al principio era pequeño y con la cocina abajo, se expandió con la compra del departamento superior, donde se instaló la cocina y los baños, y se sumó un revolucionario montacargas.
Trabajar con su padre, al que le decían “Tatalo” y de ahí el nombre del café, fue una experiencia exigente pero forjadora. “Era exigente”, dijo sobre su progenitor, quien combinaba su labor en la Junta Nacional de Granos y en la Telefónica con el café. “No dormía… Poco, poco. Casi nada”, rememoró Rodolfo, destacando el espíritu incansable de su padre.
Los veranos eran jornadas interminables. Se abrían a las 7 de la mañana y “no cerrábamos”. Las propinas eran un ingreso significativo: “El alquiler del verano, todas las carpas las pagábamos con las propinas”.
Para él, el legado de Tatalo no es solo el café, sino la amistad que cultivó a lo largo de tantos años. “Es lo más lindo que te llevas en la vida. La amistad”, concluyó.












